Gran Bretaña lanza dura advertencia a empresas tecnológicas

Las empresas tecnológicas tendrán que pagar enormes multas en Gran Bretaña si no retiran contenido dañino como abuso sexual de menores o propaganda terrorista, advirtieron el martes autoridades.

Las empresas tecnológicas tendrán que pagar enormes multas en Gran Bretaña si no retiran contenido dañino como abuso sexual de menores o propaganda terrorista, advirtieron el martes autoridades.

Al mismo tiempo, Irlanda impuso una multa a Twitter debido a una filtración de datos, la primera penalidad a una tecnológica estadounidense desde que Europa aplicó estrictas normas de protección de privacidad.

Bajo propuestas parlamentarias que Gran Bretaña anticipa lanzar el año entrante, las compañías tecnológicas podrían sufrir multas de hasta 18 millones de libras (24 millones de dólares) o 10% de sus ganancias anuales, la que sea más alta, si no cumplen con las normas.

Las propuestas tendrán cláusulas particulares para las compañías tecnológicas de mayor riesgo, una probable referencia a Facebook, TikTok, Instagram y Twitter.

Estas compañías deberán atenerse a ciertos requisitos para evaluar si hay un riesgo previsible de que sus contenidos causarán daño físico o psicológico significativo a adultos, como por ejemplo información falsa sobre la vacuna del coronavirus. Tendrán que aclarar qué está permitido y cómo será publicado.

Todas las empresas tendrán que tomar medidas adicionales para proteger a los menores de edad. Las nuevas normas abarcarán a toda empresa cuyos servicios en internet sean accesibles en Gran Bretaña, y las que incumplan las reglas serán bloqueadas.

El gobierno británico además se reserva el derecho de imponer sanciones penales a los ejecutivos de las empresas, con poderes que podría usar mediante nuevas leyes si las compañías no se atañen a las nuevas condiciones, por ejemplo, si no responden a la brevedad a solicitudes de información por parte de agencias reguladoras.

Se espera que la Unión Europea dé a conocer pronto su reforma de las regulaciones en el mundo digital, que incluiría pasos para restringir las actividades de las grandes empresas tecnológicas. Además, incluirán una actualización de las normas, vigentes desde hace 20 años sobre el comercio electrónico, al obligar a las empresas tecnológicas a asumir una mayor responsabilidad sobre los bienes y servicios que ofrecen, como por ejemplo expulsar a comerciantes de dudosa reputación o sacar contenidos como mensajes racistas.