Negociador UE inicia día frenético para preparar el Brexit

El negociador jefe de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier, inició antes del amanecer del lunes uno de los días más intensos en las prolongadas negociaciones comerciales, con una sesió...

El negociador jefe de la Unión Europea para el Brexit, Michel Barnier, inició antes del amanecer del lunes uno de los días más intensos en las prolongadas negociaciones comerciales, con una sesión informativa a los 27 miembros del bloque para determinar si aún es posible llegar a un acuerdo con Londres antes de la fecha límite del 1 de enero.

El primer ministro británico, Boris Johnson, tendrá por la tarde su segunda llamada telefónica en apenas 48 horas con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para decidir si renuncian a un acuerdo, lo que podría costar cientos de miles de empleos en ambos lados y trastocar durante años el comercio a través del Canal de la Mancha.

Las dos partes admiten que sigue habiendo diferencias significativas en tres puntos clave, aunque hay indicios sobre un acercamiento de posiciones en los últimos días en lo referente a los derechos de pesca de los miembros de la UE en aguas británicas una vez se consolide la salida de Gran Bretaña de la UE el 31 de diciembre .

Sigue habiendo grandes discrepancias en la supervisión legal sobre cualquier acuerdo comercial y en los estándares de competencia que tendría que cumplir Gran Bretaña para poder exportar a la UE.

Aunque Gran Bretaña salió de la UE el 31 de enero, sigue dentro del mercado único libre de aranceles y en la unión aduanera hasta final de año. Conseguir un acuerdo antes garantizaría que no se imponen aranceles y cuotas de mercado sobre las exportaciones e importaciones en ambos sentidos, aunque aún habría costes técnicos, asociados en parte a controles aduaneros y barreras sobre los servicios.

En su reunión de primera hora con embajadores de la UE, Barnier determinaría su margen de negociación, ya que algunos estados miembros podrían temer que ya se haya cedido demasiado terreno a Londres. Si las conversaciones continúan después del lunes, se acercarán a una cumbre europea de dos días en la que la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, jugarán un papel clave

Alemania quiere un acuerdo en parte porque su enorme industria automotriz siempre ha encontrado un mercado de exportaciones en Gran Bretaña. Francia, por su parte, ha liderado las demandas de que las empresas británicas deben cumplir las normas estándares medioambientales y sociales de la UE si quieren exportar al lucrativo mercado de 450 millones de personas. Y Francia está muy interesada en preservar el derecho de sus pescadores a faenar en aguas británicas.

Los estados miembros tienen que autorizar de forma unánime cualquier acuerdo comercial y el acuerdo aún tiene que votarse en el Parlamento Europeo, trámites que forzarían hasta el límite el plazo.

Ambas partes sufrirían daños económicos si no hay acuerdo, aunque la mayoría de los economistas creen que la economía británica sufriría más, al menos en el corto plazo, ya que es relativamente más dependiente del comercio con la UE que al revés.

Gran Bretaña, miembro de la UE desde 1973 y que también está ligada a la mayoría de naciones europeas como socia de la OTAN, quiere librarse de las normas comunitarias que cree socavan su soberanía y constriñen la libre iniciativa.

El asunto de la pesca, un tema políticamente sensible, también sigue siendo importante. La UE ha reclamado un amplio acceso a los caladeros británicos, que en el pasado se han abierto a flotas extranjeras. Pero en Gran Bretaña, el control de los caladeros fue un tema crucial para los partidarios del Brexit que consiguieron que el país abandonara la UE.