Bangladesh empieza a trasladar a refugiados rohinya a isla

Las autoridades de Bangladesh enviaron el viernes el primer grupo de más de 1.500 rohinya a una isla aislada a pesar de los llamados de grupos de derechos humanos para que suspenda el traslado.

Las autoridades de Bangladesh enviaron el viernes el primer grupo de más de 1.500 rohinya a una isla aislada a pesar de los llamados de grupos de derechos humanos para que suspenda el traslado.

Los 1.642 refugiados embarcaron en siete buques de la Marina en el puerto de Chittagong para viajar hasta Bhashan Char, explicó un funcionario que pidió no ser identificado de acuerdo con las prácticas locales.

La isla, que en su día estaba regularmente sumergida por las lluvias monzónicas, cuenta ahora con terraplenes de protección ante inundaciones, viviendas, hospitales y mezquitas construidas por la Marina bangladesí y con un costo de más de 112 millones de dólares.

Ubicada a 34 kilómetros (21 millas) del territorio continental, la isla salió a la superficie hace apenas 20 años y nunca ha estado habitada.

Naciones Unidas también expresó su preocupación porque los refugiados puedan tomar una decisión libre e informada sobre su traslado a la isla de la bahía de Bengala.

Las nuevas instalaciones tienen capacidad para acomodar a 100.000 personas, una pequeña parte del millón de musulmanes rohinya que huyeron de la persecución en su Myanmar natal y que ahora viven en atestados e insalubres capos de refugiados.

Once autobuses con refugiados partieron el jueves del distrito de Cox™s Bazar con destino a la isla, a donde se espera que lleguen tras una escala nocturna, señaló un funcionario gubernamental implicado en el proceso que pidió no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar con reporteros.

El primer grupo estará formado por unos miles de personas, añadió. Las autoridades de Cox™s Bazar no explicaron cómo se selecciona a los refugiados para su reubicación.

Unos 700.000 rohinya huyeron a los campos de Cox™s Bazar en agosto de 2017, cuando el ejército de Myanmar, un país de mayoría budista, lanzó una ofensiva contra la minoría musulmana tras un ataque insurgente. La operación incluyó violaciones, asesinatos y la quema de miles de viviendas, y fue calificada de limpieza étnica por grupos internacionales de derechos y la ONU.

Los medios extranjeros no han podido visitar la isla.

Los contratistas dicen que las infraestructuras son como las de un pueblo moderno, con viviendas de concreto para varias familias, escuelas, parques y carreteras. Además, cuenta con instalaciones de energía solar, un sistema de suministro de agua y refugios para ciclones.

Agencias de ayuda internacional y la ONU se han opuesto de forma rotunda a la reubicación desde la primera vez que se propuso en 2015, expresando su temor a que una potente tormenta pueda arrasar la isla y poner en peligro las vidas de miles de personas.