El COVID-19 no frena el espectáculo en la ópera de Madrid

se dividen en 19 sectores con zonas de refrigerios y baños separados, y un pequeño ejército de acomodadores que se aseguran de que nadie deambule por las instalaciones.

se dividen en 19 sectores con zonas de refrigerios y baños separados, y un pequeño ejército de acomodadores que se aseguran de que nadie deambule por las instalaciones.

Es una maquinaria complejísima para intentar reducir al máximo el impacto", dijo García-Belenguer.

Sabe que cualquier brote podría resultar embarazoso. El recuerdo de una función de Un Ballo in Maschera, de Verdi, en septiembre sigue vivo. El espectáculo se interrumpió y acabó cancelándose cuando los espectadores en las butacas más baratas protestaron ruidosamente porque estaban apiñados, mientras que los que tenían los boletos más caros tenían más espacio.

El recinto cumplía con las regulaciones en aquel momento, pero desde entonces, la separación de un asiento entre cada dos es la norma.

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El fotógrafo de The Associated Press Bernat Armangue contribuyó a este despacho.