Trabajó décadas en planta procesadora. Murió de coronavirus

y entretenía a su familia con su sentido del humor; le decía a su esposa que sus tortillas y sus frijoles eran los mejores que había comido en su vida y le gustaba lucir la camiseta de los Broncos ...

y entretenía a su familia con su sentido del humor; le decía a su esposa que sus tortillas y sus frijoles eran los mejores que había comido en su vida y le gustaba lucir la camiseta de los Broncos de Denver, el equipo de fútbol americano.

En su casa, llena de fotos de la familia y de artefactos cristianos, se hacían todos los festejos de la familia y se reunían los sábados. La casa era un regalo. Se la dejó a Sánchez una señora a la que él cuidó.

Eso era lo que lo hacía feliz a mi papi. Tenernos a todos allí, todo el tiempo, dijo Betty Rangel. Nos enseñó que la familia es muy importante.

Tras la muerte de su padre, la familia, junto con otras familias de empleados de JBS y del sindicato de trabajadores de las procesadoras de carnes, denunciaron a la empresa, acusándola de no tomar medidas para proteger a los empleados del virus.

Seis empleados han muerto, incluido Sánchez, y el sindicato está tratando de que la empresa pague compensaciones a sus familias.

JBS dice que no está claro dónde se contagió Sánchez, quien fue admitido en un hospital el 24 de marzo. Su prueba de coronavirus dio positivo.

Patty Rangel, la hija menor, trabajaba en el hospital como enfermera. La familia no pudo verlo para evitar contagios, pero ella sí. Se puso equipo protector y estuvo sentada a su lado cuando le desconectaron el respirador. Tenía 78 años.

¿Fue una bendición haber estado allí? Sí. ¿Fue algo muy duro? sí. Pero no puedo imaginarme no haber visto a mi padre antes de su muerte. No puedo, dijo la hija.

___

Nieberg es parte de la iniciativa Associated Press/Report for America Statehouse News. Report for America es un servicio nacional sin fines de lucro que procura cubrir noticias que no están siendo cubiertas.