Policía argentina desaloja a cientos de predio ocupado

La policía desalojó el jueves un predio que fue ocupado por cientos de familias en medio de la pandemia del nuevo coronavirus y que se convirtió en un símbolo del déficit habitacional y la pobrez...

La policía desalojó el jueves un predio que fue ocupado por cientos de familias en medio de la pandemia del nuevo coronavirus y que se convirtió en un símbolo del déficit habitacional y la pobreza en Argentina.

Más de 30 personas fueron detenidas y unos seis policías resultaron heridos durante el desalojo del terreno situado en la localidad de Guernica, unos 40 kilómetros al sur de Buenos Aires, que fue foco de la atención pública desde su ocupación en julio, durante el invierno austral y cuando el deterioro económico y social se agudizaba en Argentina.

Los policías se enfrentaron a un grupo de ocupantes que luego de ser obligados a abandonar el lugar tiraron piedras y otros objetos a los agentes desde a una zona adyacente.

Tras los incidentes varios ocupantes amenazaron con volver al terreno de unas 100 hectáreas, que fue cercado por la policía.

La ministra de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, Teresa García, dijo que se apeló a todas las vías posibles para desarrollar un desalojo pacífico y que se vio sorprendida por la actitud intransigente de varias familias.

Las fuerzas de seguridad ingresaron en la madrugada al lugar luego de que las negociaciones entre las autoridades de la provincia de Buenos Aires y los ocupantes fracasaron y tras el rechazo de la justicia a un nuevo pedido de prórroga para que lo abandonaran por su propia voluntad.

Previamente unas 600 familias habían firmado un acuerdo con las autoridades para irse. A cambio recibieron materiales de construcción y dinero para pagar alquileres.

Tras la llegada de la policía en el operativo encabezado por el ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, un grupo de personas se resistió a marcharse.

Los efectivos derribaron a su paso las precarias viviendas instaladas y algunas fueron incendiadas. Los ocupantes vivían en casillas de madera, cartón y chapa o en tiendas hechas con bolsas de residuos que se distribuían en lotes cercados con alambres.

Mientras el desalojo se llevaba a cabo militantes de organizaciones sociales se manifestaron en varios puntos de Buenos Aires y sus alrededores bajo la consigna Tierra para vivir.

La toma de tierras es un hecho recurrente en Argentina que recrudece cada vez que el país es golpeado por una crisis económica.

Los terrenos ocupados por unas 1.200 familias de Guernica y municipios cercanos eran reclamados por sus propietarios ante la justicia y desencadenaron un debate público sobre la propiedad privada y el crónico déficit habitacional en el país.

Detrás de la ocupación también se detectaron maniobras ilegales luego de que varias personas fueron investigadas por poner en venta lotes que habían usurpado.

Pese a que el gobierno del presidente peronista Alberto Fernández ha incrementado la asistencia para los más necesitados, las ayudas no parecen ser suficientes ante una pobreza que afecta al 40% de la población.

La cuarentena por la pandemia agravó una economía que venía en caída desde hace más de dos años e incrementó el malestar social.

En las últimas semanas las tomas se multiplicaron sobre todo en la provincia de Buenos Aires, la más poblada y grande del país, y en Río Negro, en la Patagonia, lo que llevó a funcionarios nacionales y provinciales a entablar negociaciones con los ocupantes.

Poco después del desalojo de Guernica, en la provincia de Entre Ríos -al este de Argentina- la justicia ordenó el desalojo de un establecimiento rural que pertenece al exministro de Agricultura Luis Miguel Etchevehere y a varios de sus familiares.

El lugar está ocupado por una hermana del exfuncionario y por miembros de una organización social que colaboran con ella en un proyecto agroecológico.