Bielorrusia: Policía podría usar armas contra manifestantes

El ministro del Interior de Bielorrusia advirtió que las autoridades no titubearán para aprobar el uso de balas sobre manifestantes si lo consideran necesario para aplastar más de dos meses y medio...

El ministro del Interior de Bielorrusia advirtió que las autoridades no titubearán para aprobar el uso de balas sobre manifestantes si lo consideran necesario para aplastar más de dos meses y medio de protestas contra la reelección del presidente Alexander Lukashenko.

En una entrevista en YouTube dada a conocer el miércoles, el ministro Yuri Karayev dijo que piensa que la policía ha sido demasiado tolerante con los manifestantes y que adoptará una posición más dura. Hizo notar que muchos agentes han resultado heridos en la agitación posterior a los comicios.

Hay una guerra. Ha habido una presión abierta y descarada que ha sido alimentada por la impunidad y la ausencia de miedo, dijo Karayev.

Añadió que la policía continuará utilizando principalmente armas no letales, pero que recurriría a armas de fuego si enfrenta una respuesta violenta de los manifestantes.

Un policía estuvo a punto de morir, estaba siendo estrangulado pero solamente hizo disparos al aire, señaló el ministro, y añadió que él estaba trabajando para cambiar esa actitud y le dijo a los policías que sus vidas dependen de lo pronto que saquen su pistola.

En otro comentario con la intención de aumentar las presiones sobre los manifestantes, el fiscal general de Bielorrusia, Andrei Shved, dijo que su oficina ha iniciado 657 pesquisas penales de violencia contra policías. Añadió que algunas incluyen cargos de terrorismo.

Desde las elecciones presidenciales del 9 de agosto, Bielorrusia ha sido sacudida por las protestas de mayor tamaño y más continuas contra Lukashenko, que lleva 26 años en el poder. Los resultados oficiales le dieron una aplastante victoria y un sexto período. Los manifestantes han rechazado los resultados oficiales por considerarlos un fraude y exigen su renuncia.

La policía detuvo a miles de personas y golpeó brutalmente a centenares de manifestantes pacíficos en las primeras semanas de protestas, desatando la indignación internacional y motivando a la Unión Europea y Estados Unidos a decretar sanciones contra funcionarios bielorrusos, a quienes acusan de fraude electoral y de lanzar la represión.