Cierran campañas electorales para plebiscito en Chile

La oposición de centroizquierda de Chile, que busca reemplazar la Constitución legada por la dictadura militar (1973-1990), cerró el jueves su campaña electoral de dos meses con miras al plebiscit...

La oposición de centroizquierda de Chile, que busca reemplazar la Constitución legada por la dictadura militar (1973-1990), cerró el jueves su campaña electoral de dos meses con miras al plebiscito del próximo domingo, cuando los chilenos votarán si quieren o no una nueva Carta Magna.

Los partidos oficialistas, que formalmente se oponen a cambiar la Constitución, planifican realizar un acto el lunes, al día siguiente del plebiscito, para emitir una señal de unidad del sector. Militantes de tres de las cuatro colectividades del gobierno han anunciado que votarán a favor de cambiar la Constitución; lo mismo han hecho ministros del gobierno del presidente Sebastián Piñera.

Decenas de personas se reunieron en las cercanías del palacio de gobierno, en el centro de la ciudad, y agitaron por largo rato banderas con leyendas alusivas al cambio constitucional al que aspiran. Todos lucían mascarillas porque el plebiscito se realizará en medio de la pandemia del nuevo coronavirus, que sigue presente en un Chile bordeando los 498.000 contagiados y 13.800 fallecidos.

Aunque los nuevos casos diarios están lejos de los 6.900 de mediados de junio, a diario promedian entre 1.500 y 2.000.

Los chilenos conquistaron el plebiscito constitucional hace un año, cuando a horas de un violento estallido social el 18 de octubre de 2019, centenares de miles de personas se lanzaron a las calles a protestar contra las desigualdades sociales y económicas. Los partidos políticos convocaron a mediados de noviembre al referéndum para bajar la presión social, aunque las manifestaciones continuaron por algunas semanas.

A pesar de que toda la oposición busca reemplazar la Constitución, enfrentó desunida la campaña electoral, aunque se unió en el acto que marca el fin del período de propaganda. El único partido ausente fue el Comunista, que en noviembre del año pasado también se restó de firmar el acuerdo que derivó en la convocatoria al plebiscito.

Guillermo Teillier, secretario general de los comunistas, al hablar sobre la razón por la que no se sumaron a un cierre de campaña único, respondió que la pregunta podría ser al revés, por qué no vinieron los otros para acá, por qué nosotros tenemos que ser subsidiarios de ellos.

Algunos grupos oficialistas menores planificaban actos de fin de propaganda en algunas barriadas de la capital chilena.

Decenas de miles de personas conmemoraron hace una semana el primer aniversario del estallido social que desembocó, finalmente, en el plebiscito, pero el festejo fue salpicado por violentos hechos de encapuchados que saquearon e incendiaron dos iglesias y vandalizaron comercios e inmuebles públicos y privados. El oficialismo insiste en vincular la violencia a los partidarios de cambiar la Constitución, lo que es rechazado por la oposición.

La criticada Constitución que legó la dictadura de Augusto Pinochet instauró en 1981 un modelo económico y social de libre mercado, que abrió el camino a la existencia en Chile de una salud y una educación para ricos y otra para pobres, y un sistema de pensiones basado en la capitalización individual que otorga jubilaciones muy bajas.

Si el domingo gana la opción de cambiar la Constitución, los chilenos deberán escoger a quiénes escribirán la nueva Carta Magna en elecciones agendadas para abril de 2021. A mediados de 2022 la ciudadanía 2022 debería acudir a otro plebiscito, ahora para aprobar o rechazar el texto propuesto. Si gana el rechazo, seguiría vigente la impuesta por los militares.