Violencia en prisión en Nigeria en medio de protestas

La violencia parecía continuar el jueves en una prisión de la mayor ciudad de Nigeria, de donde salían espesas columnas de humo en medio del estruendo de armas de fuego y gritos de gente corriendo ...

La violencia parecía continuar el jueves en una prisión de la mayor ciudad de Nigeria, de donde salían espesas columnas de humo en medio del estruendo de armas de fuego y gritos de gente corriendo por las calles.

No quedaba claro qué sucedía en el Centro Correccional Ikoyi en la ciudad de Lagos, notorio por el hacinamiento y por la gran cantidad de presos que están recluidos allí sin ser enjuiciados. Sin embargo, varias prisiones y cuarteles policiales han sido invadidos en las últimas dos semanas en medio de protestas masivas contra la brutalidad policial. Las autoridades hasta ahora no han informado de la situación en esa prisión.

En otras partes de Lagos ”una ciudad de 14 millones de habitantes”, las calles estaban vacías y los negocios cerrados ante el acatamiento de un toque de queda declarado para poner fin al caos. Durante las últimas dos semanas las manifestaciones fueron pacíficas, pero el miércoles turbas enardecidas atacaron e incendiaron cuarteles policiales, tribunales, canales de televisión y un hotel. Se elevaban columnas de humo desde varios puntos de la ciudad, a medida que la policía usaba armas de fuego y gas lacrimógeno contra los alzados.

Algunos opositores recurrieron a las redes sociales para quejarse de que sus protestas habían sido pacíficas y que unos revoltosos se apoderaron de ellas.

La violencia del miércoles ocurrió un día después de que fuerzas de seguridad dispararon contra miles de manifestantes, matando a 12 de ellos según Amnistía Internacional. Por lo menos 56 personas han fallecido en las protestas, informó el grupo internacional de derechos humanos. El incidente desató la furia colectiva y provocó críticas a nivel internacional.

El movimiento iniciado a inicios de octubre recibió el nombre de #EndSARS debido a que exige la disolución de una unidad policial que lleva las siglas SARS. El gobierno ha accedido a desmantelar la unidad, pero ahora los descontentos han ampliado sus demandas, exigiendo una serie de reformas para combatir la corrupción y las violaciones de los derechos humanos.

Nigeria es un país petrolero y una de las economías más grandes de ífrica, pero muchos de sus 200 millones de habitantes viven en la pobreza y carecen de servicios básicos debido a los altos niveles de corrupción, según activistas.

El presidente Muhammadu Buhari, que apenas ha mencionado las protestas, no mencionó el uso de armas de fuego contra manifestantes en un comunicado emitido el miércoles, pero hizo un llamado a la calma y prometió reformas policiales.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, declaró a The Associated Press en una entrevista el miércoles que debe protegerse el derecho de los nigerianos de protestar pacíficamente.