Relajan aislamiento y repunta virus en interior de Argentina

Cientos de banderas argentinas ondeaban días atrás clavadas sobre la arena en una de las playas del balneario argentino de Mar del Plata.

Cientos de banderas argentinas ondeaban días atrás clavadas sobre la arena en una de las playas del balneario argentino de Mar del Plata.

Ese 8 de octubre no se llevaba a cabo ninguna celebración. Se recordaba a las más de 500 víctimas que se había cobrado el nuevo coronavirus en los últimos siete meses en el principal balneario turístico del país sudamericano.

Una semana después, las víctimas fatales son más de 600 y la localidad situada a unos 400 kilómetros al sur de la capital afronta una incierta temporada veraniega.

Las playas a lo largo de la costa marplatense lucen desnudas. Los visitantes que a mediados de octubre suelen reservar los departamentos y las carpas bajo las cuales protegerse del sol y el viento durante el verano austral están ausentes y los negocios intentan subsistir con los habitantes locales en medio de la pandemia del nuevo coronavirus que agravó la crisis económica del país.

El único lugar que no deja de recibir gente está del otro lado de la ciudad, alejado de la playa: es el Hospital Modular, que atiende sin parar a pacientes de COVID-19 y unos días atrás estuvo a punto de colapsar.

Mar del Plata, el principal balneario turístico y con cerca de 800.000 habitantes, se ha convertido en uno de los nuevos focos de la pandemia en Argentina, al igual que otras localidades del interior que sufrieron un incremento de casos en medio de la demora en la aplicación de restricciones, el insuficiente rastreo de casos positivos y el incumplimiento de las recomendaciones de distanciamiento social.

El impacto las alcanzó luego de que los contagios se expandieran desde la capital y las localidades más cercanas, que en los primeros meses concentraban hasta el 90% de los casos. Hoy, un 65% de los contagios están en el interior del país, según las autoridades.

Mar del Plata, desde el punto de vista sanitario, está en un problema gravísimo, admitió el domingo Santiago Cafiero, jefe de Gabinete de Argentina, quien acotó que hay que ver cómo es la temporada veraniega.

El país sudamericano fue uno de las primeros en el mundo en aplicar en marzo medidas de aislamiento, lo cual restringió la circulación del virus a la capital y sus alrededores.

Pero siete meses después del prolongamiento de la cuarentena, Argentina ha trepado en la escala de contagios y se ubica como el quinto país con el mayor número de casos reportados: cerca de 950.000.

El promedio de casos nuevos reportados en el día ha pasado en todo el país en las últimas dos semanas de más de 12.000 a más de 13.000, según un análisis de The Associated Press con datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins.

Buenos Aires llegó a reportar más de 1.300 casos diarios en julio y agosto, pero desde fines de ese último mes ha registrado una tendencia a la baja y esta semana hubo días en que se reportaron alrededor de 800 casos.

Por el contrario, creció marcadamente la presencia del virus en ciudades del interior como Rosario, unos 300 kilómetros al noroeste de la capital y con más de un millón de habitantes, que esta semana llegó a reportar 1.250 casos en un solo día.

En Mar del Plata, que por varias semanas al inicio de la pandemia registró apenas un caso diario o a veces uno cada tres o cuatro días, los contagios comenzaron a subir en agosto y ahora reporta un promedio de 300 nuevas infecciones diariamente.

La localidad costera es una de las que debe permanecer en fase de aislamiento, al menos hasta el 25 de octubre, según estableció un reciente decreto del presidente Alberto Fernández que prorrogó de nuevo la cuarentena en el país.

Pese al aumento de los contagios, algunos sectores como el gastronómico o el de la construcción, que están estrangulados por la peor crisis que recuerden, se están saltando las restricciones en Mar del Plata.

Ese relajamiento ha agravado la situación y negros nubarrones se ciernen ahora sobre La Feliz", como se conoce a este destino turístico donde muchos argentinos soñarían con pasar las vacaciones de verano luego de una larga cuarentena que ha diezmado sus ánimos.

"Cuando la pandemia estalló en el área metropolitana de Buenos Aires nosotros estábamos en una luna de miel", dijo a The Associated Press Verónica Martín, directora asociada del Hospital Interzonal General de Agudos Doctor Alende y del cercano Hospital Modular, que atiende únicamente a pacientes de COVID-19.

Pero en agosto, en pleno invierno austral, comenzó a detectarse "un aumento diario de los casos reportados, mientras las autoridades se demoraban en reconocer la transmisión comunitaria del virus.

Eso hizo que los casos empezaran a diseminarse, lo que ha provocado que el sistema hospitalario se haya visto presionado pocos días atrás de forma preocupante, explicó Martín. La médica teme que los contagios se sigan disparando a partir de aperturas indiscriminadas.

En el Hospital Modular de Mar del Plata construido este año para los infectados, la AP observó cómo un terapista se afanaba en el cuidado de cinco pacientes entubados que llenaban una de sus pequeñas salas.

Los ojos de las autoridades se posan con preocupación sobre este balneario del Océano Atlántico que anualmente recibe cientos de miles de veraneantes y que, junto con el municipio de La Plata, es donde más han aumentado los casos de COVID-19 en la provincia de Buenos Aires.

Según Gastón Vargas, director de la Región Sanitaria Octava de la provincia de Buenos Aires, en el balneario marplatense hay un piso de entre 80 y 90% de ocupación en terapia intensiva para enfermos de COVID en el sistema público, mientras que el sistema privado ha avisado más de una vez que no tiene camas para enfermos de coronavirus.

Las autoridades provinciales anunciaron que habilitarán 12 nuevas camas de terapia intensiva que se sumarán a las 12 en funcionamiento y más terapistas para el Hospital Modular.

En Mar del Plata siguieron habilitando actividades mientras la crisis se agravaba. La ciudad, que depende en gran parte del turismo, tiene un índice de desempleo de 26%, que duplica al nacional y es el peor de su historia.

En esas circunstancias adversas, los dueños de restaurantes declararon la guerra contra algunas medidas restrictivas: permiten la entrada de comensales a sus instalaciones, aunque está prohibido.

La construcción en el sector privado también está en marcha y los boliches organizan fiestas clandestinas.

El relajamiento de la cuarentena ocurre bajo la mirada de la alcaldía municipal.

Fernando Muro, secretario de Desarrollo Productivo e Innovación de Mar del Plata, dijo a AP que ante la dimensión de la crisis, no se va a sancionar a quienes abran como modo de protesta.

Afirmó que la ciudad debería contar con una fase de cuarentena propia que le permita activarse bajo protocolos de higiene adecuados.

Nadie lo hace por hacerse el vivo, para dañar al otro", señaló en tanto Nicolás Parato, secretario de la cámara de balnearios de Mar del Plata. "Hay una necesidad muy grande por trabajar.

El empresario, quien tiene la concesión de un balneario y una confitería, recordó con nostalgia que durante el feriado del 12 de octubre del año pasado, había cola" para entrar a su establecimiento y los locales estaban llenos con visitantes que buscaban concretar sus reservas de hospedaje de cara al verano.

"Hoy estamos cerrando a las 19 horas porque no hay gente, se lamentó Parato, cuyos ingresos se recortaron más del 50% en lo que va de año respecto a 2019.

La empleada pública Laura Bustos, de 54 años, dijo estar asustada.

Yo preferiría que no haya temporada de verano, pero acá siempre manejó todo el comerciante marplatense, y ellos quieren abrir", afirmó la mujer, quien dijo estar dispuesta a aceptar medidas de aislamiento más estrictas.

Pero Matías Osorio, de 29 años y administrativo en una empresa, se mostró partidario de retomar la vida normal que se disfrutaba antes de la pandemia.

Manipulan con el miedo y creo que Mar del Plata tiene las condiciones sanitarias para abrir, sostuvo.

Eduardo López, uno de los especialistas en infecciones que asesoran al presidente Fernández, dijo a la AP que habría que mejorar el sistema de detección de casos positivos y efectuar cuarentenas más drásticas y cortas en las localidades del interior donde los casos se incrementan.

Según señaló, la cuarentena temprana permitió afrontar mejor el pico de casos que en las siguientes semanas se produjo en la capital y sus alrededores, donde ahora descienden los contagios.

En las jurisdicciones del interior donde los casos eran pocos se generó un exceso de confianza y no vieron el impacto que iba a tener pandemia en agosto, agregó.

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El periodista de AP Víctor R. Caivano contribuyó en esta nota.