Voto de 140.000 bolivianos en Argentina podría ser decisivo

dado que la votación estaba bajo control de funcionarios consulares afines a su gobierno.

dado que la votación estaba bajo control de funcionarios consulares afines a su gobierno.

Aún es fuerte, pero no va a tener el apoyo que tenía siempre, vaticinó Marco Blacutt, referente de Comunidad Ciudadana, el partido de Mesa, en Buenos Aires, y que a diario recorre las calles de Villa Celina para cuidar que los rivales del MAS no tapen los afiches del expresidente.

Caminando las calles nos hemos dado cuenta que muchos compatriotas vivían dentro de una coraza, mientras ahora tienen otra campana. Hay otra idea de Bolivia, de inclusión sin odio, afirmó el dirigente.

La gente quiere votar, recuperar la democracia en Bolivia, proclamó desde la otra vereda Leandro Ruíz, líder de la agrupación Generación Evo. Somos la generación que nació con el cambio de paradigma de Bolivia.... muchas de nuestras familias son las de pollera (por el atuendo que caracteriza a las cholitas) y lo sentimos como un orgullo.

En vísperas de una elección condicionada por la pandemia de coronavirus, partidarios de uno y otro expresaron dudas por la organización del sufragio en Argentina.

Según Ruíz, el órgano electoral ha publicado de manera errónea las direcciones de algunas de las 120 escuelas de todo el país habilitadas para la votación. También denunció que la aplicación a la cual hay que ingresar para conocer dónde votar no funciona, está caída.

La principal crítica apunta a la depuración del padrón electoral, por la cual se dio de baja a unos 25.000 votantes.

Estos obstáculos están jugando para que los compatriotas no vayan a votar, reclamó Ruíz, quien tiene por misión capacitar a los fiscales del MAS. Están buscando empujar a una segunda vuelta.

El Tribunal Supremo Electoral explicó que fueron excluidos los ciudadanos que no participaron en dos elecciones seguidas y quienes obtuvieron cédula de identidad de forma irregular.

Comunidad Ciudadana, por su parte, mira con recelo la sintonía de Morales con el gobierno peronista de Alberto Fernández, quien le dio asilo político en diciembre y nunca reconoció a la presidenta interina Jeanine íñez.

Acá está el jefe de campaña del MAS, cuestionó Blacutt, por entender que la condición de refugiado le impide a Morales participar de actividades políticas.

En este espacio también se quejó por la inclusión de exfuncionarios consulares del anterior gobierno como notarios electorales. De todas formas, Comunidad Ciudadana dice haber aprendido de la anterior elección y confía fiscalizar el 90% de los centros de votación.

Entre unos y otros están los desencantados con la política, como Gustavo Morón, un abogado de 48 años que trabaja en una cooperativa de profesionales de origen boliviano que ofrecen distintos servicios.

Yo rompí con Evo cuando violentó su propia constitución, explicó Morón al apuntar a la intención de Morales de perpetuarse en el poder. Lo de Añez es perverso, pero asume ante un vacío. Fue un golpe de Estado, porque estaban los militares.

El problema de Bolivia, dijo, es que el que llega al poder se cree un elegido.