El papa, por visitar dividida capital de R. Centroafricana

Bangui, la capital de la República Centroafricana, es una ciudad dividida: unos 15.000 musulmanes están bloqueados en un barrio llamado PK5, del que no pueden salir sin temor a morir a manos de la...

Bangui, la capital de la República Centroafricana, es una ciudad dividida: unos 15.000 musulmanes están bloqueados en un barrio llamado PK5, del que no pueden salir sin temor a morir a manos de la milicia cristiana conocida como anti-Balaka, que rodean el sector y montan guardia con granadas.

Este es el torbellino de la violencia entre cristianos y musulmanes en que se sumirá el papa Francisco a su arribo el domingo a la República Centroafricana, donde espera dejar un mensaje de paz y reconciliación.

La capital de este caótico país de 4,8 millones de habitantes explotó con furia hace dos años, dejando miles de muertos. La violencia volvió a estallar en septiembre, cuando parecía que el país se estabilizaba con la presencia de una fuerza de paz de la ONU. Al menos 100 personas han muerto en los últimos sucesos en y alrededor de PK5, de acuerdo con Human Rights Watch.

Casi medio millón de centroafricanos están desplazados dentro de su propio país; otro tanto han partido a los países vecinos Camerún, Chad y el Congo, según cifras de la ONU. La población musulmana de la capital ha caído de 122.000 a unos 15.000, dice Human Rights Watch.

La intención del papa es penetrar en el corazón de PK5 para reunirse con miembros de la comunidad musulmana asediada. Existen cautas esperanzas de que el papa sea capaz de ablandar el corazón de los combatientes acérrimos. El clero católico y protestante dice que los anti-Balaka no pueden ser verdaderos cristianos sin violan, roban y masacran civiles.

La violencia se remonta a principios de 2013, cuando una coalición de grupos rebeldes mayoritariamente musulmanes del norte del país derrocó al presidente cristiano. Su motivación era la codicia más que la ideología, pero sus ataques brutales a los civiles generaron un odio intenso. Cuando el líder rebelde renunció a principios de 2014, la ola de represalias de los anti-Balaka obligó a la mayoría de los musulmanes a huir de la capital.

La República Centroafricana se disponía a realizar elecciones en diciembre, pero la muerte de un joven taxista musulmán en septiembre provocó nuevas tensiones. Combatientes musulmanes conocidos como Seleka atacaron a los cristianos en los barrios alrededor de PK5.

Por ahora, solo existe calma en la medida que musulmanes y cristianos se mantienen separados.