Reseña: On the Rocks de Coppola es una delicia modesta

Pocos cineastas pueden hacer que una historia aburrida sea interesante como Sofia Coppola. Cuando sus personajes están en un bajón, ya sea un actor de Hollywood entre trabajos, algunas almas perdida...

Pocos cineastas pueden hacer que una historia aburrida sea interesante como Sofia Coppola. Cuando sus personajes están en un bajón, ya sea un actor de Hollywood entre trabajos, algunas almas perdidas en un lugar extranjero o una reina entre cuatro paredes, nunca es la materia prima del melodrama. Tiene un ojo para las comedias banales de la cotidianidad como la rareza atroz de una conversación forzada, o como presenta en su más reciente película On the Rocks, la imagen de una madre abrumada tratando de tomar una siesta en bajo el sol mientras un robot aspiradora pasa ruidosamente por su apartamento.

En esta ocasión enfoca su cámara a Laura (Rashida Jones), una escritora rica viviendo en un loft del SoHo en Nueva York con dos hijas pequeñas y un esposo, Dean (Marlon Wayans) quien recientemente ha estado apartado física y emocionalmente, mientras se prepara para lanzar su nuevo negocio. Laura trata de sobrellevarlo, vestida en una especie de uniforme (blusas rayadas, mezclilla y un collar de oro) aferrándose a los símbolos de una vida que alguna vez fue simple y agradable. Pero sus días pasan corriendo del día a la noche llevando a sus hijas a la escuela, a sus siestas, al ballet, a cenar, al baño y a dormir. Su bolso Chanel va casi siempre acompañado de una carriola y un bolso de tela de la librería Strand mientras que su hermoso horno holandés de cerámica sirve ahora para hacer macarrones con queso instantáneos. También tiene una fecha de entrega para un libro que no ha tenido tiempo, o voluntad, de escribir. Los pocos momentos de paz se los pasa reacomodando su escritorio y haciendo etiquetas para folders de ideas.

Así que casi es un consuelo cuando empieza a sospechar que Dean podría estar teniendo una aventura. Sale mucho de viaje, y tienen una compañera de trabajo atractiva, joven y al parecer relajada, Fiona (Jessica Henwick), y un día aparecen unos artículos de limpieza personal femeninos en el portafolio de Dean. Laura tiene algo más en qué enfocarse y su padre socialité, Felix (Bill Murray), está muy contento de alimentar la obsesión.

Felix, un encantador marchante de arte que conoce a todo mundo y flirtea con todo, entra como una bocanada de aire fresco para sacar a Laura de su rutina e introducir a un poco de caos y espontaneidad en su vida con una serie de almuerzos espontáneos con martinis (Bombay para la niña), cenas de cumpleaños en clubs y rondas en SoHo House en un flamante convertible rojo, acompañados de caviar (que abren) y champán (que no abren). El Manhattan de Felix es vibrante y emocionante, y él fluye con una facilidad que Laura nunca ha conocido.

Como cualquier buena película de detectives amateur, las cosas se salen de control y los llevan hasta México, donde tratan de demostrar de una vez por todas que Dean es infiel.

El motor sigue funcionando, pero la película también le da a Murray tiempo y espacio para hacer sus cosas mientras que Jones es la compañera perfecta para las travesuras alcoholizadas de padre e hija. Aunque ella desaprueba su incapacidad para dejar de coquetear, incluso con una mujer muy embarazada que pasa junto a ellos, también hay admiración y obviamente amor. Quizá Murray no está haciendo algo extraordinariamente diferente a lo que hemos visto antes, Felix no es completamente disímil en espíritu de su Bob Harris en Lost in Translation (Perdidos en Tokio), pero es maravillosamente familiar e imposible dejar de sonreír al verlo.

On the Rocks es quizá más convencional y modesta que otras películas de Coppola, pero no menos entretenida o profunda. En el guion también hay una disertación considerada sobre las expectativas masculinas y femeninas que se revela a través de las pláticas entre Laura y Felix. El padre está lleno de teorías sobre el reino animal y está totalmente convencido de que Dean es infiel. Para él es inevitable que cuando la atención de las esposas está puesta en los hijos, la atención del esposo se enfoca en... bueno cualquier otra persona. Después de todo, él le hizo lo mismo a la madre de Laura hace años.

Hay una conclusión solemne sobre que no hay realmente una posibilidad de un acuerdo satisfactorio. Felix sabe que su hija merece algo mejor y cree que los hombres no son capaces de esto.

¿Así que qué se puede hacer? Bueno si seguimos las instrucciones de On the Rocks, haz siempre un esfuerzo extra en los cumpleaños. Y un restaurante elegante y una buena bebida tampoco caen mal.

On the Rocks, un estreno de A24/Apple TV+, tiene una clasificación R (que requiere que los menores de 17 años la vean acompañados de un padre o tutor) de la Asociación Cinematográfica de Estados Unidos (MPAA, según sus siglas en inglés) por lenguaje y referencias sexuales. Duración 96 minutos. Tres estrellas y media de cuatro.

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Lindsey Bahr está en Twitter como: www.twitter.com/ldbahr