Debate presidencial en la era del coronavirus

El público y el esplendor quedaron en el pasado. Lo de hoy son las mascarillas y las pruebas de diagnóstico.

El público y el esplendor quedaron en el pasado. Lo de hoy son las mascarillas y las pruebas de diagnóstico.

Los debates presidenciales por lo general son algunas de las noches más emocionantes de la temporada electoral, y atraen a una multitud que incluye a miles de miembros del personal, medios de comunicación e invitados.

Pero este año, tal como ha sucedido con casi todo lo demás, las cosas son muy, muy distintas, con una larga lista de precauciones.

En lugar del auditorio habitual, el debate es auspiciado por la Clínica Cleveland y la Universidad Case Western Reserve en el atrio de 2.500 metros cuadrados (27.000 pies cuadrados) del Pabellón Sheila and Eric Samson, en el campus de Educación de Salud de la clínica. Notre Dame, anfitrión original del debate, retiró su propuesta debido a la pandemia.

El atrio, con su tragaluz en el techo, se adaptó para una sala de debate con un escenario y una alfombra roja. Aunque los asientos están colocados uno al lado de otro, habrá espacio entre filas y se colocaron letreros en algunas sillas con la leyenda: Gracias por no sentarse aquí en cumplimiento del distanciamiento social. Eso deja espacio para unas 100 personas, todas las cuales se sometieron a pruebas de diagnóstico y deberán usar mascarillas. Se colocaron programas y toallas antibacteriales en cada uno de los asientos.

Sin embargo, el presidente Donald Trump y el demócrata Joe Biden no tendrán que usar mascarilla.

Los equipos de campaña de cada candidato recibieron 20 boletos cada uno para repartir entre sus invitados, indicó el jefe de despacho de la Casa Blanca, Mark Meadows. Entre los invitados de Trump se encuentran su esposa, Melania, y sus cuatro hijos adultos.

Más allá de los que observan por televisión, los debates presidenciales por lo general atraen a miles de personas, incluyendo invitados, patrocinadores, donantes y prensa nacional e internacional, lo que le da sensación de un festival. Generalmente hay un centro de registro de medios y carpas con comida, e incluso un jardín para tomar cerveza. Y después del debate, simpatizantes de los candidatos irrumpen en el centro de prensa y crean una sala en la que analizan lo ocurrido en el debate.

A pesar de que hay un centro de registro de prensa en un salón de eventos cercano en Cleveland, no se percibía una enorme expectativa en el ambiente la tarde del martes, con la presencia de apenas unos cuantos reporteros. Y únicamente se permitió acceso a aquellos que portaban un brazalete color gris, indicativo de que habían arrojado negativo al virus.

En el exterior no había grandes multitudes, únicamente agentes de seguridad que bloqueaban las calles aledañas al lugar previo a la llegada de los candidatos, y algunos helicópteros que sobrevolaban la zona.

Un hombre fue visto conduciendo cerca del lugar en una camioneta adornada con una cabeza de papel maché de Trump dentro de una caja, banderas en favor de Biden y pancartas con la leyenda: 203.000 muertos" de COVID-19, y Trump nos falló.

También se pudo ver a una mujer vestida de doctora que jalaba una carretilla llena con esqueletos de plástico.