Migrantes librados a su suerte en frontera Bosnia-Croacia

Bosques remotos, edificios abandonados y los costados de las carreteras del noroeste de Bosnia se están llenando de campamentos improvisados en los que migrantes y refugiados del Medio Oriente, Asia ...

Bosques remotos, edificios abandonados y los costados de las carreteras del noroeste de Bosnia se están llenando de campamentos improvisados en los que migrantes y refugiados del Medio Oriente, Asia y el norte de ífrica se preparan para las miserias que traen el frío y la lluvia del invierno.

Reina la desesperación en cientos de hombres, mujeres y niños que se han visto obligados a levantar carpas con palos y plásticos negros en los bosques después de que las autoridades de la región bosnia de Krajina decidiese el mes pasado sacarlos del centro de las ciudades, incluso de los centros de recepción de las Naciones Unidas.

Krajina tiene una porosa frontera de 1.000 kilómetros (620 millas) con Croacia, un país de la Unión Europea, lo que la hace muy atractiva a los migrantes que llegan a Bosnia en la esperanza de poder acceder a la UE. Las autoridades locales dicen que cargan con el peso de la continua migración hacia Europa y que otras partes de la empobrecida Bosnia no ayudan mucho.

La UE asignó a Bosnia 60 millones de euros (70 millones de dólares) en fondos de emergencia, la mayor parte de ellos destinados a siete centros para migrantes, incluidos cinco en Krajina, que pueden albergar a hasta 7.000 personas.

Las autoridades de Krajina, sin embargo, han comenzado a vaciar los centros de recepción y a trasladar a los migrantes a zonas desoladas, dejándolos librados a su suerte, sin acceso a atención médica y a veces a comida. Las policías de las zonas adyacentes, por su parte, impiden a los migrantes regresar a esas localidades.

Organizaciones de ayuda y voluntarios dicen que la situación en Krajina puede desembocar en una crisis ya que la cantidad de migrantes desesperados que buscan comida en los bosques y se bañan en los ríos sigue aumentando.

Bosnia, que nunca se recuperó de la brutal guerra de 1992-95, es un embudo por el que pasaron miles de migrantes hace tres años, cuando otras naciones cerraron sus fronteras en los Balcanes.