Candidato a primer ministro de Líbano renuncia por impasse

El primer ministro designado de Líbano renunció el sábado ante el estancamiento político para la formación de un nuevo gobierno, asestando un revés a los esfuerzos del presidente de Francia, Emm...

El primer ministro designado de Líbano renunció el sábado ante el estancamiento político para la formación de un nuevo gobierno, asestando un revés a los esfuerzos del presidente de Francia, Emmanuel Macron, para romper un peligroso estancamiento en un país sacudido por la crisis.

El anuncio de Moustapha Adib a casi un mes de haber sido nombrado para el puesto se produjo tras una reunión con el presidente, Michel Aoun, tras la que comunicó su decisión a reporteros.

El líder francés ha estado presionando a los políticos libaneses para que formen un gobierno con especialistas independientes que puedan trabajar en la implantación de reformas urgentes para sacar a la nación de una devastadora crisis económica y financiera que se agravó con la explosión del 4 de agosto en el puerto de la capital, Beirut.

Pero los esfuerzos de Adib, que tiene el respaldo de París, se tan topado con múltiples obstáculos luego de que los principales grupos chiíes del país, Hezbollah y Amal, insistieron en retener el control del Ministerio de Finanzas. Su insistencia surgió después de que el gobierno de Estados Unidos decretó sanciones contra dos políticos de alto perfil ligados a Hezbollah, incluyendo el exministro de Finanzas.

Los grupos insistieron también en nombrar a los ministros chiíes del nuevo ejecutivo y objetaron a la forma en la que Adib estaba formando su gobierno, sin consultar con ellos.

Luego de una breve reunión con Aoun el sábado, Adib dijo que renunciaba porque el tipo que gobierno que quería formar estaba abocado al fracaso y porque estaba tratando de proteger la unidad nacional.

Líbano, un antiguo protectorado francés, está sumido en la peor crisis financiera y económica de su historia moderna. Por primera vez en marzo no cumplió con el el pago de su deuda y su moneda se desplomó, causando hiperinflación y un aumento de la pobreza y el desempleo.

La crisis empeoró tras la explosión del 4 de agosto en el puerto de Beirut, causada por la detonación de miles de toneladas de nitrato de amonio. El incidente dejó cerca de 200 muertos, miles de heridos y pérdidas materiales de miles de millones de dólares.