Soldados libaneses bloquean marcha a palacio presidencial

Las fuerzas militares libanesas dispararon al aire el sábado balas de goma y municiones para tratar de dispersar a cientos de manifestantes que tratan de marchar hacia el palacio presidencial durante...

Las fuerzas militares libanesas dispararon al aire el sábado balas de goma y municiones para tratar de dispersar a cientos de manifestantes que tratan de marchar hacia el palacio presidencial durante una protesta contra el gobierno.

Las tensiones aumentaron en el Líbano después de la devastadora explosión ocurrida el mes pasado en el puerto de Beirut que cobró la vida de unas 200 personas, y posteriormente por un misterioso y enorme incendio registrado en el mismo lugar el jueves.

La explosión del 4 de agosto fue causada por la detonación de aproximadamente 3.000 toneladas de nitrato de amonio que había sido almacenado incorrectamente en el puerto por años. Más de cinco semanas después, sigue sin resolverse qué inició el incendio que encendió los químicos, y hasta ahora nadie ha sido considerado responsable.

La explosión, que generó una masiva onda expansiva que quebró vidrios, ventanas y puertas, y lesionó a unas 6.500 personas, sucedió durante una crisis económica y financiera sin precedentes que por décadas ha sido atribuida a la corrupción de las autoridades y el mal manejo del país de parte de la clase política.

Los organizadores de la protesta habían planeado una marcha al palacio presidencial, en el suburbio de Baabda, para manifestar su enojo y exigir una rendición de cuentas. Por su parte, los seguidores del presidente Michel Aoun programaron una contraprotesta en el mismo lugar, lo que avivó las tensiones.

Cientos de soldados libaneses separaron ambos campamentos. Posteriormente, mientras los detractores de Aoun trataban de romper el cordón de seguridad para dirigirse a la autopista que lleva al palacio presidencial, los soldados realizaron sus primeros disparos al aire, primero con municiones y luego con balas de goma, en un intento por dispersar a la multitud.

La población culpa de corrupción y negligencia a los políticos del país y a autoridades se seguridad y judiciales, puesto que muchos de ellos estaban enterados sobre el almacenaje de los químicos que explotaron y nunca hicieron nada al respecto.