Perú: payasos se adaptan para sobrevivir a la pandemia

En un terreno desértico de Lima, Santos Chiroque guarda su carpa amarilla, los maderos y las cuerdas con los que hasta marzo armaba un circo pequeño que le daba de comer a él y su familia.

En un terreno desértico de Lima, Santos Chiroque guarda su carpa amarilla, los maderos y las cuerdas con los que hasta marzo armaba un circo pequeño que le daba de comer a él y su familia.

Pero la pandemia del nuevo coronavirus, que encerró a millones en sus casas, golpeó con dureza su negocio, al igual que otro centenar de pequeños circos y medio millar de payasos en todo Perú.

Chiroque había confeccionado una nueva carpa, inversión que no ha recuperado. Plata invertida por las puras (en vano), dijo el hombre de 74 años. Ahora su mujer y sus cinco hijos venden manzanas acarameladas por las calles de Lima a cambio de algunas monedas.

Los circos ya venían en declive tras la irrupción de internet, los videojuegos y los espectáculos en vivo, pero la ola de contagios del COVID-19 golpeó con fuerza al sector.

Normalmente julio y agosto son los meses más rentables para los payasos y circos en Perú, pero esta temporada ha sido la peor de la historia.

Perú registra en promedio más de 7.000 nuevos casos de coronavirus y ha alcanzo un total de 507.996. Los muertos suman 25.648 y el país es el segundo en Latinoamérica con más infectados después de Brasil.

Ante la falta de trabajo los payasos han tenido que adaptarse. Carlos Olazábal, de 65 años, vive en su casa de cuatro plantas con sus cuatro hijos, con quienes realiza espectáculos infantiles usando videollamadas y cocina para vender manzanas acarameladas y palomitas.

A diferencia de Chiroque, la familia Olazábal tenía algunos ahorros guardados para eventuales momentos de crisis.

No pensaba en una pandemia, mi temor son los terremotos, dijo Olazábal. Perú es un país con frecuentes temblores debido a que se ubica en el llamado cinturón de fuego del Pacífico.