Continúan protestas en Bielorrusia pese a huida de opositora

La principal candidata de la oposición en las elecciones presidenciales de Bielorrusia abandonó el país rumbo a Lituania el martes, pero los manifestantes antigubernamentales de igual forma saliero...

La principal candidata de la oposición en las elecciones presidenciales de Bielorrusia abandonó el país rumbo a Lituania el martes, pero los manifestantes antigubernamentales de igual forma salieron a las calles por tercera noche consecutiva para protestar los resultados de los comicios, a pesar de la fuerte represión policial que obligó a la Unión Europea a advertir de posibles sanciones.

Cientos de personas salieron la tarde del martes a las calles de Minsk y otras ciudades del país. Los enfrentamientos entre manifestantes y agentes de la policía, que utilizaron granadas aturdidoras y balas de goma para dispersar a los inconformes, se extendieron hasta altas horas de la noche.

Horas antes el martes, Sviatlana Tsikhanouskaya, una exprofesora de 37 años que ingresó a la contienda después de que su esposo fuera encarcelado en Bielorrusia, se disculpó con sus seguidores en un comunicado en video y afirmó que salió del país por decisión propia.

Fue una decisión muy difícil de tomar, dijo, mientras se le veía cansada y angustiada . Sé que muchos de ustedes me comprenderán, muchos otros me condenarán y puede que algunos incluso me odien. Pero Dios quiera que no tengan que afrontar la misma decisión que yo.

En otro comunicado en video difundido más tarde, instó a sus seguidores a respetar la ley y evitar choques con la policía.

Los comunicados representan un abrupto giro de 180 grados para Tsikhanouskaya horas después de que desestimó los resultados oficiales de los comicios del domingo, que mostraron al mandatario Alexander Lukashenko como ganador de su sexto mandato con una abultada preferencia del 80%, mientras que ella recibió apenas un 10%.

Sus asesores de campaña dijeron que Tsikhanouskaya tomó las inesperadas decisiones bajo presión. El esposo de Tsikhanouskaya, un bloguero de oposición que esperaba postularse a la presidencia, ha estado encarcelado desde que fue arrestado en mayo.

Es muy difícil resistir a la presión cuando tu familia y todo tu círculo de allegados han sido tomados como rehenes, manifestó Maria Kolesnikova, una asesora de alto rango de Tsikhanouskaya.

La campaña de la excandidata difundió un comunicado en el que instó a las autoridades a entablar un diálogo con los manifestantes para una transición pacífica de poderes.

Lukashenko, que gobierna con puño de hierro la antigua nación soviética de 9,5 millones de habitantes desde 1994, describió a los opositores como borregos manipulados por influencias extranjeras y prometió seguir reprimiendo las protestas pese a las críticas occidentales.

Miles de simpatizantes de oposición que se manifiestan contra los resultados electorales se encontraron con agresivas tácticas policiales en la capital, Minsk, y en otras ciudades del país.

Un manifestante murió el lunes en los enfrentamientos, en los que la policía utilizó gas lacrimógeno, granadas aturdidoras y balas de goma para dispersar a los manifestantes.

Las autoridades de salud del país señalaron que más de 200 personas fueron hospitalizadas después de las protestas, y que algunas de ellas fueron intervenidas quirúrgicamente.

La policía actuó rápidamente el martes para separar y dispersar a grupos aislados de manifestantes en la capital, pero los inconformes siguieron presentándose en diversos puntos del centro de Minsk.

Pueden callar a Tsikhanouskaya, pero no podrán intimidar ni silenciar a toda una nación. Seguiremos con las manifestaciones pacíficas y no reconoceremos a Lukashenko como presidente, dijo Denis Kruglyakov, un manifestante de 24 años.

Las autoridades detuvieron a decenas de personas, incluyendo a algunas que llevaban flores para colocar en el lugar en el que murió el manifestante la noche previa. Viasna, un grupo de derechos humanos, reportó arrestos multitudinarios en las ciudades de Grodno, Brest y Vitebsk.

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Vladimir Isachenkov y Daria Litvinova en Moscú; Liudas Dapkus en Vilna, Lituania; Lorne Cook en Bruselas, Mike Corder en la Haya; Vanessa Gera en Varsovia, y Edith Lederer en Naciones Unidas, contribuyeron a este despacho.