El Servicio Postal será crucial para las elecciones de EEUU

El correo se amontona. Ataques constantes del presidente. Se redujeron las horas extra y se espera que un número récord de boletas electorales pase por las oficinas postales este otoño.

El correo se amontona. Ataques constantes del presidente. Se redujeron las horas extra y se espera que un número récord de boletas electorales pase por las oficinas postales este otoño.

El éxito de las elecciones presidenciales de 2020 en Estados Unidos podría depender de una agencia gubernamental muy poco probable: el Servicio Postal. Pero las señales no son alentadoras.

El Servicio Postal ya enfrentaba interrogantes sobre cómo manejar el aumento que se prevé en los votos que se enviarán por correo debido al coronavirus, pero varios cambios operativos impuestos por su nuevo director han provocado retrasos en el servicio en todo el país a medida que aumentan los rumores de recortes adicionales, lo que a su vez alimenta las preocupaciones sobre la votación de noviembre.

Parece que solo están tratando de alejar a los clientes de la oficina de correos, dijo Jim Sizemore, presidente de la sección de la Unión Estadounidense de Trabajadores Postales en la región de Cincinnati. Agregó que sus oficinas están atrasadas en las entregas debido a las nuevas reglas que especifican cuándo puede salir el correo.

La pandemia ha obligado a los estados a expandir la votación por correo como una alternativa segura a los lugares para votar en persona. Por eso se prevé una cantidad sin precedentes en las votaciones por correo en las elecciones presidenciales.

A la zaga en las encuestas, el presidente Donald Trump ha estado sembrando la desconfianza pública en la capacidad del Servicio Postal para entregar las papeletas de manera adecuada y, sin evidencia, ha dicho que permitir que más personas voten por correo resultará en corrupción desenfrenada.

El nuevo líder de la agencia, Louis DeJoy, exdirector de una empresa e importante donador de Trump y otros republicanos, ha impulsado medidas de reducción de costos para eliminar el pago de horas extras y retener el correo hasta el día siguiente.

DeJoy, de 63 años, comenzó en junio y es el primer jefe de correos en casi dos décadas que no es un empleado postal de carrera. Dice que el Servicio Postal se encuentra en una posición económicamente insostenible y necesita controlar los gastos.