Dos exrepresores argentinos en prisión se infectan de COVID

Los exrepresores argentinos Jorge Acosta y Miguel Etchecolatz se infectaron de COVID-19 en la cárcel de las afueras de Buenos Aires donde cumplen condenas de prisión perpetua por violaciones a los d...

Los exrepresores argentinos Jorge Acosta y Miguel Etchecolatz se infectaron de COVID-19 en la cárcel de las afueras de Buenos Aires donde cumplen condenas de prisión perpetua por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura militar argentina (1976-1983).

Los dos presos contagiados del nuevo coronavirus ”que purgan sus penas en la cárcel de Ezeiza- cursan la enfermedad sin complicaciones, dijo el jueves a The Associated Press un empleado del Ministerio de Justicia con conocimiento sobre el estado de los reclusos en el sistema penitenciario federal que pidió el anonimato por no estar autorizado a dar declaraciones.

Etchecolatz, de 91 años y exjefe de Investigaciones de la policía de la provincia de Buenos Aires, y Acosta, de 79 y líder de un grupo de tareas en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) de Buenos Aires, habían solicitado en abril la prisión domiciliaria al considerar que por su edad y el deterioro de su salud integraban el grupo de riesgo, pero dos tribunales distintos rechazaron la petición al considerar que tenían garantizada la atención médica en caso de resultar infectados.

Según versiones periodísticas, el contagio de ambos se produjo en el pabellón para condenados por delitos de lesa humanidad luego de que se registraran los primeros casos positivos de otros reclusos.

Acosta, apodado Tigre, cumple dos penas de cadena perpetua como responsable de decenas de delitos de lesa humanidad -como torturas y desapariciones- en la ESMA, por donde pasaron al menos 5.000 perseguidos durante la última dictadura, muchos de los cuales desaparecieron.

En tanto, Etchecolatz ha sido condenado a cadena perpetua en varias ocasiones. La última de ellas fue hace dos años por violaciones a los derechos humanos en los centros clandestinos de detención que funcionarios en dos dependencias policiales de los alrededores de Buenos Aires.

Según organismos de derechos humanos, durante la última dictadura hubo 30.000 desaparecidos, entre ellos disidentes politicos, estudiantes, obreros y religiosos.