Uruguay reabre museos y salas de espectáculos tras COVID

capacitación del personal, desinfección detallista, ventilación natural, uso de cubrebocas y señalización en el piso para mantener dos metros de distancia. Todo el personal deberá firmar su cons...

capacitación del personal, desinfección detallista, ventilación natural, uso de cubrebocas y señalización en el piso para mantener dos metros de distancia. Todo el personal deberá firmar su consentimiento al protocolo.

Desde que se difundió esta reglamentación en redes sociales, varios artistas comenzaron a preguntarse por qué se toleran aglomeraciones en el transporte público o en los centros comerciales, pero se hace un control tan estricto de las actividades culturales.

Este año nos obliga a adaptarnos a una libertad que tiene un viso de absurdo. El arte es todo lo contrario a la distancia social, dijo Wainstein a la AP. La directora de teatro y gestora cultural confía en que el protocolo va a ir evolucionando, es dinámico. Vemos, medimos y seguimos adelante.

La primera visita del MNAV ocurrió media hora después que abrieron las puertas. Ya lo tenía planificado, empiezan a abrir los museos y me vine, explicó a la AP Cecilia Pollio, de 62 años.

El protocolo no recomienda que a los museos ingresen personas mayores de 65 años, pero el presidente Luis Lacalle Pou ha hecho énfasis en la libertad responsable de la ciudadanía para cuidarse y cuidar a los demás. La responsabilidad que el gobierno pide a los uruguayos se sustenta en el trabajo del grupo científico que asesora al Poder Ejecutivo y que se repite como uno de los factores que al parecer permitieron controlar la epidemia en el país sudamericano que actualmente tiene solo cuatro personas en cuidados intensivos.

En lo que va de la pandemia, Uruguay ha registrado 1.291 contagios y 36 muertes.

Enrique Aguerre, director del MNAV, destaca el óleo Un episodio de la fiebre amarilla en Buenos Aires. La obra realista y simbolista del pintor Juan Manuel Blanes muestra a un bebé gateando en el piso en busca del pecho de su madre muerta y un padre fallecido en un camastro mientras dos doctores abren la puerta de una casa en San Telmo, Buenos Aires.

Las cifras varían pero la más admitida es que esa pandemia le costó el 7% de la población porteña, 14.000 personas en 1871. Un año después la enfermedad cruzó el Río de la Plata a Montevideo. Fue la causa de fallecimiento de casi 500 personas, el 0,45% de los habitantes de la capital por entonces.

El responsable del MNAV explica que "el óleo es un elogio a la ciencia, la modernidad, a iluminar lo que no conocemos o contra lo que tenemos que pelear, como ahora, curiosamente. Lo que nos salva y nos hace ir para adelante son los desarrollos científicos, pensar en conjunto, actuar responsablemente en sociedad.