Pub australiano veta a dos emúes por "mal comportamiento"

Un pub en el Outback de Australia ha prohibido el acceso a los emúes por mal comportamiento y colocado barreras para impedir que las grandes aves, que no vuelan, siembren el caos en el interior.

Un pub en el Outback de Australia ha prohibido el acceso a los emúes por mal comportamiento y colocado barreras para impedir que las grandes aves, que no vuelan, siembren el caos en el interior.

Vecinos y turistas se han divertido por las ocurrencias de los dos emúes, deseosos de robar comida a la gente en Yaraka, una remota población en el estado de Queensland con una población permanente de 18 personas.

Pero las cosas llegaron a un nivel intolerable la semana pasada cuando dos de las aves, Carol y Kevin, descubrieron que podrían trepar las escaleras delanteras del Yaraka Hotel, el único pub local, indicó el martes el propietario, Chris Gimblett.

Han aprendido a subir las escaleras delanteras del hotel, lo que ha causado unos pocos problemas, indicó, especialmente con sus excrementos.

Gimblett resolvió el problema colocando una cuerda suspendida sobre la parte superior de las escaleras. Un cartel advierte a los clientes que vuelvan a colocar la cuerda al entrar porque se ha prohibido la entrada de emúes en este establecimiento por mal comportamiento.

Los curiosos emúes no han sido por ahora lo bastante listos como para pasar bajo la cuerda para entrar en el pub.

Aunque en ocasiones, los pubs australianos tienen una cotorra en el bar, los emúes no son aves de interior.

Cuando los emúes se asustan, avanzan hacia delante, pero normalmente miran hacia atrás, de modo que no ven por dónde van y así es como puede llegar el caos, dijo Gimblett. Se chocan contra todo.

Los visitantes alojados en el estacionamiento de caravanas Yaraka se han visto sorprendidos por los esfuerzos de los emúes para robar comida, que incluyen picotear un huevo frito en la plancha de una barbacoa, dijo Gimblett.

Se asoman por la puerta (de los remolques) con sus largos cuellos y sacan tostadas del tostador, dijo Gimblett.

Si tienes una taza de café en la mesita junto a la puerta, se beben todo el café, sin derramarlo, debo añadir. Sólo te encuentras la taza vacía. Son máquinas de comer, añadió.

Antes había ocho emúes en Yaraka. Un vecino rescató unos huevos de un nido abandonado en 2018 y los empolló con una manta eléctrica. Pero todos salvo Carol y Kevin se han marchado, al parecer buscando pareja.

Estamos en modo cierre, dijo Gimblett de su pub atrincherado. Al menos son emúes y no coronavirus.