Refugiados temen que ataques de París perjudiquen su causa

Con tan solo 16 años, Ahmad Fawd teme tres cosas: Teme a los milicianos del Talibán que mataron a sus familiares en Afganistán, teme que los países europeos que antes los recibían ahora les cierren...

Con tan solo 16 años, Ahmad Fawd teme tres cosas: Teme a los milicianos del Talibán que mataron a sus familiares en Afganistán, teme que los países europeos que antes los recibían ahora les cierren las puertas y teme que los extremistas que atacaron a su familia sean parte de la marea humana que se dirige a Europa.

Cuatro naciones de los Balcanes cerraron parcialmente sus fronteras el jueves y agravaron los temores de cientos de miles de personas como Fawad, que le huyen a la violencia y la pobreza y tratan de llegar a Europa. Migrantes entrevistados por la Associated Press se solidarizan con las 129 víctimas de los ataques de París y expresan su esperanza de que las naciones europeas no dejen que le miedo a los extremistas cambie sus sociedades.

De inmediato surgieron indicios de que los europeos están reconsiderando sus políticas hacia la inmigración. Serbia, Croacia, Eslovenia y Macedonia cerraron sus fronteras a las personas que vienen de países que no están en guerra, como Sri Lanka, Pakistán o Irán, y las dejaron abiertas solo para los refugiados oriundos de naciones azotadas por conflictos bélicos, sobre todo Siria, Irak y Afganistán.

La decisión podría ser apenas la primera de otras medidas tendientes a frenar la inmigración derivadas del hecho de que algunos de los extremistas que participaron en los ataques de París podrían haber llegado con esa masa de refugiados.

El cierre de la frontera puede hacer que mucha gente quede varada en el corredor de los Balcanes que ha pasado a ser la principal ruta hacia los estados pudientes de la Unión Europea, en particular Alemania. Si bien los sirios eran el contingente más grande, se les habían unido decenas de miles de personas que le huyen a la pobreza.

"Estamos atrapados", afirmó Mohamed Mirzam, un afgano que no pudo cruzar de Grecia a Macedonia porque su esposa e hijos son iraníes. "No dejan que mi familia cruce. No tenemos dinero. Estamos varados, sin saber qué será de nosotros. Queremos ir a Alemania o a Suiza".

Migrantes como Fawad dicen que se van de sus países para evitar el tipo de violencia que ocurrió en París. El adolescente se fue de un pueblo mayormente chiíta luego de que suníes fundamentalistas armados del Talibán mataron a su padre y a un hermano menos. Atrás quedaron su madre y una hermana, porque la familia no podía pagarle a los contrabandistas de personas para que los llevasen a los tres.

Se propuso llegar a Suecia, donde tiene parientes. Pero desistió de hacerlo cuando los suecos restablecieron los controles de la frontera la semana pasada y ahora le apunta a Suiza. Dice estar consciente de que los ataques de París harán seguramente que los países europeos no se muestran tan abiertos a la idea de darles refugio a personas como él.

"Serán más estrictos con los refugiados", declaró. "Mis parientes dicen que están contentos (en Suecia). Por eso decidí irme de mi país".

Para Ferhad Nezdevan, un sirio de 29 años, los ataques de París harán que todos los que buscan refugio en Europa generen suspicacias.

"Es un problema para nosotros", expresó Nezdevan en la frontera entre Eslovenia y Austria. "En Siria hay guerra y aquí hay guerra".

Nezdan se fue de su patria porque su familia había sido víctima de la violencia desatada por la agrupación Estado Islámico, que trata de derrocar al gobierno sirio y controla amplios sectores de Siria e Irak.

La desconfianza de los refugiados que llegan a Europa aumentó después de que se encontrase un pasaporte sirio, registrado en los países que forman parte del principal corredor de migrantes, junto al cuerpo de uno de los atacantes de París. Las autoridades exhortaron a no sacar conclusiones apresuradas.

Dicen que por ahora no ven evidencias de que haya extremistas entre los refugiados y que es más factible que los combatientes lleguen en avión, con papeles en orden, evitando correr los riesgos de un viaje muy peligroso por mar y tierra.

Parece bastante claro, sin embargo, que el atacante con el pasaporte siguió la ruta de los migrantes. Funcionarios de Grecia, Serbia y Croacia dicen que el individuo presentó el pasaporte en esas naciones el mes pasado y que las huellas digitales coinciden con las del atacante muerto.

La clave ahora es si el pasaporte estaba allí por casualidad o si fue parte de un plan para generar temor a los inmigrantes. El ministro del interior de Alemania Thomas de Maiziere dijo que cree que el pasaporte "fue colocado allí intencionalmente".

Las autoridades sospechan que será imposible evitar que se cuelen algunos individuos peligrosos entre los miles de migrantes que recorren Europa.

Los propios migrantes sospechan que puede haber combatientes entre ellos.

Fawad dice que en su paso por Irán, Turquía, Grecia y los Balcanes se ha topado con activistas del Talibán y escuchó a otros decir cosas terribles. Contó que tres hombres y una mujer dijeron que querían sumarse al Estado Islámico.

"Hay musulmanes que no son musulmanes", afirmó. "No actúan como musulmanes. Son herejes. Cometen crímenes en nombre del islam".

Entre los migrantes hay quienes piden un control más riguroso de los refugiados.

"Europa cometió un gran error. No deberían admitir a todos", afirmó Emile Tarabeh, exfuncionario de aduanas de Siria cuando cruzaba la frontera entre Macedonia y Serbia.

Mientras observaba una multitud de personas a su alrededor en la frontera de Serbia, el médico sirio Mohamad Nouv Khanki dijo estar "seguro de que hay muchos terroristas".

"Europa debería elaborar una buena estrategia para determinar quién es una buena persona y quién no", declaró.

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En este despacho colaboraron Shawn Pogatchnik desde Dublin y Lorne Cook desde Bruselas.