Colibrí ecuatoriano emite cantos de seducción ultrasónicos

Posado en un arbusto floreciente en una ladera ventosa en los Andes, el diminuto colibrí del Chimborazo emite un canto de seducción que sólo otra ave de su tipo puede escuchar.

Posado en un arbusto floreciente en una ladera ventosa en los Andes, el diminuto colibrí del Chimborazo emite un canto de seducción que sólo otra ave de su tipo puede escuchar.

Cuando el macho canta infla su garganta, provocando que sus plumas iridiscentes brillen de color púrpura principesco. La hembra puede unírsele en una danza de cortejo o perseguirlo hasta echarlo.

Por primera vez, los científicos han mostrado que estos colibríes pueden cantar y escuchar en tonos inaudibles para otras aves, según una investigación difundida el viernes en la publicación Science Advances.

El macho canta su balada en unos 13,4 kilohertzios. Esta frecuencia es considerada ultrasónica para las aves, que generalmente no pueden oír arriba de 9 o 10 kilohertzios.

Algo muy interesante ocurre en los oídos de estos colibríes que les permite escuchar ese tipo de sonidos, dijo Christopher Clark, biólogo de la Universidad de California, plantel de Riverside, que no participó en el estudio. Ese tono es increíblemente agudo para un ave.

Entre las aves, solamente se había demostrado previamente que algunas lechuzas escuchan sonidos ultrasónicos, los cuales usan para localizar a sus presas, pero no para comunicarse. Los biólogos han estudiado otras especies de colibríes en Sudamérica que emiten sonidos agudos, pero ha sido difícil confirmar si esas aves también los escuchan.

Para el nuevo estudio, los científicos escalaron los Andes ecuatorianos para llegar a los pastizales altos llamados páramos y localizar los lugares de cría de los colibríes del Chimborazo. Ahí grabaron los cantos de los machos y después reprodujeron esas baladas románticas para probar las reacciones de otras aves.

Otros colibríes del Chimborazo estiraron sus cuellos y voltearon hacia el altavoz que emitía los trinos agudos; un colibrí voló sobre el altavoz para inspeccionarlo. En el laboratorio, los científicos verificaron que la parte del cerebro implicada en la comunicación auditiva se había activado.

Confirmamos que esta canción tiene una función social, dijo Fernanda Duque, coautora del estudio en la Universidad Estatal de Georgia, donde investiga los cerebros de los colibríes.

Los mamíferos por lo general escuchan una gama más amplia de tonos que las aves. Los seres humanos pueden oír tonos de hasta unos 20 kilohertzios, pero con la edad pierden sensibilidad a los sonidos agudos.

Durante el trabajo de campo, en general los científicos más jóvenes podían escuchar los cantos del colibrí del Chimborazo, pero no los participantes de edad más avanzada, señaló Duque.

Los investigadores creen que las aves quizá evolucionaron para cantar en tonos agudos con el fin de que sus canciones de amor no se vean afectadas por el ruido ambiental, como vientos en las montañas, arroyos y los cantos de otras aves, dijo Marco Monteros, coautor del estudio y biólogo en la Universidad Técnica del Norte en Ibarra, Ecuador.

Para algunos colibríes, es como un canal privado de comunicación, ya que otras especies de aves no utilizan estos sonidos de alta frecuencia, dijo Timothy Wright, ecólogo conductual en la Universidad de Nuevo México, que no participó en el estudio.

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Larson está en Twitter como @larsonchristina

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