Pasajero se declara culpable de causar caos dentro de avión

Un hombre de Utah que obligó a un avión con rumbo a Nueva York a desviarse a Pittsburgh por lanzar objetos al suelo, acusar a una sobrecargo de ser agente del FBI y patear gente se declaró culpable...

Un hombre de Utah que obligó a un avión con rumbo a Nueva York a desviarse a Pittsburgh por lanzar objetos al suelo, acusar a una sobrecargo de ser agente del FBI y patear gente se declaró culpable el jueves de interferir con la tripulación del vuelo.

Steven Pectol, de 40 años, de Mapleton, dijo a un juez federal en Pittsburgh que se sometió a dos tratamientos por desorden bipolar mientras estuvo encarcelado en el Centro Correccional del Noreste de Ohio, cerca de Youngstown. La cárcel privada se contrata para albergar a los prisioneros del Servicio Federal de Alguaciles de Estados Unidos.

El fiscal federal adjunto, Jimmy Kitchen, dijo al juez que Pectol comenzó a portarse extrañamente casi una hora después del despegue del vuelo trasnochador que salió de Phoenix el 11 de octubre.

Pectol empezó a lanzar sus pertenencias al pasillo, hablando consigo mismo y "diciendo cosas ilógicas", relató Kitchen al juez. Después comenzó a pasearse de arriba abajo por el pasillo, tropezando con otros pasajeros, antes de decir que necesitaba fumar un cigarro y dirigirse a la puerta de la cabina, agregó Kitchen.

De acuerdo con una denuncia penal, Pectol también dijo a una sobrecargo: "tú estás con el FBI y aquí para buscarme y eres una mala persona".

Los pasajeros ayudaron a los sobrecargos a someter a Pectol hasta que pudieron colocarle unas esposas de plástico y sus piernas fueron contenidas con un cinturón de seguridad utilizado en la demostración de las medidas de seguridad al inicio del vuelo. Pectol estuvo "pateando, escupiendo y tratando de darles cabezazos" a quienes lo sometieron, por lo que el piloto desvió el vuelo al aeropuerto internacional de Pittsburgh para un aterrizaje de emergencia, afirmó Kitchen.

La acusación por la que Pectol se declaró culpable, interferir con una tripulación de vuelo, es un delito grave que conlleva hasta 20 años de cárcel.