Encuentro Trump-AMLO es sobre economía y también política

El encuentro del presidente Donald Trump con su colega mexicano Andrés Manuel López Obrador fue anunciado como un festejo de los lazos económicos y el nuevo acuerdo comercial norteamericano, pero l...

El encuentro del presidente Donald Trump con su colega mexicano Andrés Manuel López Obrador fue anunciado como un festejo de los lazos económicos y el nuevo acuerdo comercial norteamericano, pero los detractores en México temen que se use a su mandatario como peón político para reforzar la campaña de reelección del estadounidense.

López Obrador inició su primer viaje al exterior como presidente con visitas al monumento a Abraham Lincoln y la estatua del expresidente y héroe mexicano Benito Juárez. Por la tarde llegó a la Casa Blanca y más tarde habrá una cena de trabajo con empresarios.

La agenda incluye el nuevo acuerdo comercial Estados Unidos-México-Canadá, o T-MEC, que entró en vigor el 1 de julio. Reemplazó al antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte, al que se culpó por el hecho de que empresas estadounidenses trasladaron su manufactura a México. Trump podría aprovechar la ocasión para atacar a su rival demócrata Joe Biden, quien votó a favor del TLCAN cuando era senador.

El asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, dijo que los mandatarios firmarán una declaración conjunta de amistad y cooperación. Sostuvo que el acuerdo beneficiará a la industria, la agricultura, la producción láctea y la ganadería.

En la medida que los tres países respeten este acuerdo habrá una explosión de emprendimientos y nueva innovación en América del Norte, dijo Kudlow al canal Fox News. Un punto porcentual del PIB anual cuando esto se ponga en marcha, un par de cientos de miles de empleos. No sé por qué la gente no le presta más atención. Anticipamos crecimiento después de la pandemia.

Una exembajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, criticó el momento de la visita y la decisión de México de no reunirse con demócratas. En una carta a Trump la semana pasada, una docena de legisladores demócratas, miembros del Bloque Legislativo Hispano, denunció la reunión con el presidente mexicano como un intento de distraer a los votantes del aumento de casos de coronavirus en Estados Unidos y un intento flagrante de politizar las relaciones entre los aliados.

Jacobson, embajadora de 2016 a 2018, dijo que no veía motivos para que López Obrador viajara a Washington. El primer ministro canadiense Justin Trudeau, rival de Trump en la escena internacional, decidió no viajar a Washington a festejar el acuerdo por tener, dijo, otros compromisos.

La diplomática destacó que los demócratas, cuyo apoyo fue necesario para la aprobación del acuerdo, no fueron invitados a la Casa Blanca para la firma.

Jacobson prevé que le dirán a López Obrador que debe mejorar el clima para las inversiones en México, porque sin ello el acuerdo por sí solo no sacará a su país de la recesión.

En momentos que Estados Unidos busca reducir su cadena de suministros en China, México está en buena posición para ocupar ese vacío, dijeron altos funcionarios de Washington en una llamada sobre la visita. La cooperación bilateral permitió que continuara el paso de mercancías a través de la frontera a pesar de las restricciones impuestas por la pandemia de COVID-19.

Los mexicanos recelan de Trump, quien ha atacado reiteradamente a su país y a los migrantes mexicanos para animar a sus seguidores más fieles. Ha amenazado a México con aranceles para obligarlo a cumplir un papel en la política de inmigración estadounidense e insiste en que pagará el muro que quiere erigir en la frontera para impedir el paso de migrantes.

Pero López Obrador ha evitado enfrentarse con Trump y los dos mantienen una relación sorprendentemente cordial a pesar de pertenecer a extremos opuestos del espectro político.

A López Obrador, un veterano izquierdista, le complace destacar que Trump ayudó a México a llegar a un acuerdo con otros países productores de petróleo para reducir la producción y le dio respiradores para enfrentar la pandemia. Los dos presidentes hablan de una amistad floreciente aparentemente derivada de sus agendas abiertamente nacionalistas.

López Obrador podría calcular que una eventual reelección de Trump le significaría un amigo en la Casa Blanca durante los cuatro años que restan de su sexenio. En caso de triunfar un demócrata, el mexicano confiaría en que el nuevo presidente respetaría la importancia de la relación bilateral y no le guardaría rencor.