Australia aísla a un estado, serbios se oponen a cuarentenas

Australia aisló el miércoles al estado de Victoria en un intento de contener un creciente brote del coronavirus, mientras la ciudad de Melbourne se preparaba para su segunda cuarentena. La región e...

Australia aisló el miércoles al estado de Victoria en un intento de contener un creciente brote del coronavirus, mientras la ciudad de Melbourne se preparaba para su segunda cuarentena. La región era un ejemplo de cómo puede resurgir el virus en lugares que habían logrado contenerlo.

Melbourne ha intentado sin éxito frenar los contagios del virus durante las últimas tres semanas, un panorama radicalmente distinto al de otras partes del país, que llevan días registrando menos de diez casos nuevos o incluso jornadas sin nuevos positivos.

En Serbia se produjeron escenas de caos cuando miles de manifestantes se enfrentaron a la policía y trataron de allanar el edificio del Parlamento en Belgrado, después de que el presidente anunciara que se reimpondrían las cuarentenas del coronavirus en el país balcánico.

El presidente, Aleksandar Vucic, describió la situación en Belgrado como alarmante y crítica, con los hospitales de la ciudad cerca de su límite de capacidad después de que las autoridades sanitarias reportaran su mayor cifra diaria de muertos hasta ahora, 13 fallecidos, y 299 nuevos casos de COVID-19.

Muchos acusaron al autocrático líder serbio de levantar las medidas de confinamiento sólo para afianzarse en el poder en las elecciones parlamentarias. Él ha negado las acusaciones.

En China, donde comenzó la pandemia a finales del año pasado, sólo se confirmaron siete casos nuevos el miércoles, todos ellos llegados de fuera del país. Pero Corea del Sur reportó 63 casos nuevos en una población el doble de grande de la australiana. Las autoridades surcoreanas intentan frenar los contagios asociados a lugares como iglesias, templos, restaurantes y lugares de trabajo.

La tasa de nuevos casos diarios en Pakistán bajó de 3.000 por segundo día consecutivo. El personal médico pidió precaución y señaló que se había reducido el número de pruebas realizadas en casi un tercio. Aun así, algunos expertos, especialmente en la ciudad oriental de Lahore, capital de la provincia de Punjab donde vive casi el 60% de sus 220 millones de habitantes, sugirieron que el brote podría haber alcanzado su pico en junio.

Las autoridades de Victoria anunciaron otros 134 casos nuevos en 24 horas, por debajo del récord de 191 fijado el martes.

El resto de Australia identificó 13 casos nuevos, incluidos tres contagios asociados a Melbourne en la capital, Canberra. Son los primeros casos registrados en la capital del país en casi un mes.

El primer ministro, Scott Morrison, dijo que todo el país apoyaba a Melbourne, que el miércoles por la noche iniciaba seis semanas de cuarentena.

Ahora todos somos de Melbourne cuando se trata de los desafíos que afrontamos, dijo Morrison. Todos somos de Victoria ahora, porque todos somos australianos y ahí es donde está el desafío.

La frontera de Victoria con Nueva Gales del Sur cerró el martes, aunque una hilera de autos seguía pasando por los controles policiales con permisos concedidos a viajeros para cruzar por motivos como trabajo y tratamiento médico.

El éxito de Australia en las primeras semanas de la pandemia fue similar a la de su casi vecina Nueva Zelanda, que se propuso erradicar el virus y puso fin a los contagios locales.

Las autoridades neozelandesas indicaron el miércoles que presentarían cargos contra un paciente de coronavirus que se saltó la cuarentena en Auckland y fue a comprar a un supermercado.

El hombre de 32 años escapó por una cerca del hotel Stamford Plaza y estuvo fuera algo más de una hora antes de regresar, indicó el capitán de la Fuerza Aérea Darryn Webb, responsable de la gestión de aislamiento y cuarentena.

El hombre dio positivo después en el virus. Webb dijo que el paciente era un neozelandés regresado poco antes desde India, y que sus acciones eran completamente inaceptables.

Nueva Zelanda intenta contener los casos en la frontera colocando a los recién llegados en cuarentenas de 14 días en varios hoteles.

Morrison dijo que quería reducir el número de ciudadanos australianos, residentes permanentes y extranjeros a los que se permite aterrizar en los aeropuertos del país, debido a la carga que supone la cuarentena en hoteles.

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Periodistas de Associated Press en todo el mundo contribuyeron a este despacho.