Hospitales de México no son desbordados por el coronavirus

En un cuartel del ejército mexicano, las camas de hospital reemplazaron las literas. Los cuartos donde se guardan los fusiles están llenos de tanques de oxígeno. Un edificio que alojó a soldados q...

En un cuartel del ejército mexicano, las camas de hospital reemplazaron las literas. Los cuartos donde se guardan los fusiles están llenos de tanques de oxígeno. Un edificio que alojó a soldados que cumplían misiones de erradicación de plantaciones de amapolas alberga hoy hasta 100 pacientes con coronavirus.

El cuartel de dos pisos es uno de más de 100 espacios militares en los que se atiende a pacientes con el COVID-19. Pero desde que abrió sus puertas a esos enfermos en mayo, solo la mitad de las camas fueron ocupadas.

Ello se debe a que el sistema sanitario mexicano no se ha visto desbordado por la pandemia. El gobierno decidió tempranamente invertir en la expansión de camas de hospital en lugar de pruebas para detectar el virus. A pesar de que se han registrado casi tres veces las muertes pronosticadas por las autoridades sanitarias, hay muchas camas disponibles.

La semana pasada, una docena de pacientes ocupaban camas en un sector del improvisado hospital. La mayoría tenían un cartel con el nombre del paciente y la anotación PB Covid, o posible COVID-19.

El gobierno tiene casi 900 hospitales asignados al COVID-19 en todo el país, comparado con los 645 que había en abril, según el subsecretario de salud Hugo López-Gatell, el funcionario que coordina la lucha contra la pandemia.

El resultado neto es el objetivo que hemos buscado desde el inicio, dijo López-Gatell, acotando que México evitó una emergencia. No hemos tenido una situación extrema en donde en cualquier de los estados de la república haya personas que no se puede atender porque no hay una cama disponible.

México es el séptimo país con más muertes en todo el mundo, con más de 26.000 decesos atribuidos al COVID-19, aunque se cree que la cifra real puede ser mucho más alta, en vista de que se hacen pocas pruebas.

La Ciudad de México -donde viven 10 millones de personas, rodeadas por otros 10 millones del área metropolitana- es el epicentro del brote. Tiene casi una cuarta parte de las infecciones confirmadas. La ciudad cuenta con muchas más camas en unidades intensivas ahora que a comienzos del año. Unas 6.000 personas fallecieron en la capital.

Agregar camas fue una buena medida, pero el gobierno no manejó la pandemia bien, según Gordon McCord, decano adjunto y profesor de economía en la School of Global Policy and Strategy de la Universidad de California, en San Diego.

La preparación de hospitales debe ir acompañada de una cantidad abundante de pruebas, rastreo de contactos y distanciamiento físico, dijo McCord, quien se especializa en salud pública y economías para el desarrollo. No importa qué tan bien funcionen los hospitales si no se cumplen los otros requisitos.

Como sucede con cualquier enfermedad, algunas muertes son inevitables, sin importar la cantidad ni el tipo de camas que haya en los hospitales. Los expertos dicen que otro factor que contribuye a los decesos es la reticencia de mucha gente a ir a los hospitales, algo que el alcalde de la Ciudad de México trató de contrarrestar anunciando más pruebas y una campaña de información de puerta en puerta en junio.

Si bien la población de México es más joven que las de países de Europa occidental muy golpeados por el virus, como Italia y España, también es menos saludable. México tiene la tasa de diabetes más alta de todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, y una de las tasas más altas de obesidad. El 72,5% de los adultos están excedidos de peso o son obesos.

Los médicos dicen que la obesidad aumenta significativamente el riesgo de que una persona contraiga una infección severa de COVID-19.

Buena parte de la expansión de las camas para pacientes de COVID-19 se produjo en instalaciones modestas, que no están pensadas para atender casos graves, a diferencia de los grandes hospitales, señaló Francisco Moreno, especialista en enfermedades infecciosas y el jefe de la unidad que se ocupa de los pacientes de COVID-19 en el Centro Médico ABC de la Ciudad de México.

No hay estadísticas confiables que permitan determinar si los pacientes de coronavirus tienen más o menos probabilidades de sobrevivir en México, comparado con otras naciones, pero Moreno dijo que la incidencia de muertes en los hospitales modestos es alarmante.

La mortalidad en esos hospitales es muy alta, pero no se ha saturado el sistema, entre comillas, porque tienes camas disponibles, declaró Moreno. Si tú abres camas en otros hospitales, no solamente no tienes el servicio de terapia intensiva, sino tampoco tienes a los médicos que están capacitados para atender a estos pacientes.

En la Base Militar Número 1 de la Ciudad de México, que ha sido convertida, el teniente coronel Raúl Sandoval, un pulmonólogo, dijo que los médicos tienen lo que necesitan para atender a los pacientes de COVID-19 que requieren oxígeno, pero los trasladan a otros sitios si necesitan cuidados intensivos. Ningún paciente falleció allí.

Juan Manuel García Ortegón, coordinador del centro de operaciones de Ciudad de México, supervisa a la gente que se asegura de que los pacientes son derivados a hospitales con camas disponibles.

La idea es que la gente no esté rebotando de hospital en hospital, dijo García. Destacó que en la Ciudad de México había 135 camas en unidades intensivas a principios de año y que ahora hay 986 pacientes intubados.

Hay que evitar la saturación, manifestó García. No nos podemos permitir que ocurra lo que pasó con países a los que la pandemia tomó menos preparados.

Brasil, Chile, Perú y Ecuador, entre otros países latinoamericanos, han estado combatiendo tasas de infección no corroboradas por meses. Ciudades de la región han tenido tasas de ocupación de las unidades de cuidados intensivos del 80% y el 90%, niveles considerados peligrosos y desbordantes.

El doctor José Narro, ex secretario de salud y ex rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, reconoció el mérito del gobierno al expandir la capacidad de los hospitales, pero dijo que esa medida solo disimula un poco lo devastador que ha sido el virus en México.

Mencionó evidencias anecdóticas de que, cuando la gente que demoró el tratamiento llega a un centro médico, generalmente está en tan mal estado que ocupa una cama por un par de días y se muere. Esto ayuda a explicar por qué los servicios no se han visto desbordados.

Moreno dice que vio esto muchas veces en su hospital. La gente prefiere quedarse en su casa y tolera los síntomas por una semana, sin darse cuenta de que su nivel de oxígeno baja todos los días.

Cuando vienen ya no los puedes rescatar con oxígeno a través de puntas o mascarilla y los tienes que intubar porque tienen demasiada inflamación pulmonar, explicó.

El presidente Andrés Manuel López Obrador elogió a los militares por ayudar a ampliar la capacidad hospitalaria.

No se ha quedado un enfermo, un paciente de coronavirus, sin ser atendido, sin una cama, sin atención médica, expresó durante una presentación en junio.