Alemania disuelve compañía militar por cultura de extremismo

La ministra de defensa de Alemania disolvió el miércoles una compañía de fuerzas especiales, diciendo que allí se había permitido el desarrollo de una cultura de extremismo de derecha detrás de...

La ministra de defensa de Alemania disolvió el miércoles una compañía de fuerzas especiales, diciendo que allí se había permitido el desarrollo de una cultura de extremismo de derecha detrás de una pared de secretismo.

La ministra Annegret Kramp-Karrenbauer dijo a reporteros que se descubrió que un liderazgo tóxico en la compañía había alimentado una actitud ultraderechista de algunos miembros de la unidad, llamada Kommando Spezialkraefte (KSK).

Unos 70 de los soldados de la unidad serán distribuidos entre las otras tres compañías de combate de la KSK, mientras que aquellos que dejaron claro que son parte del problema y no de la solución deben dejar la KSK, dijo.

Los entrenamientos y despliegues de la organización están siendo reducidos mientras continúa la investigación de extremismo y se implementan reformas. La disolución de la unidad se produce en momentos de preocupación de que Alemania no ha hecho lo suficiente para combatir el extremismo en sus fuerzas armadas en general.

Kramp-Karrenbauer enfatizó, no obstante, que sintió que la reforma era el enfoque apropiado en lugar de la disolución de la fuerza especial, pues dijo, necesitamos la KSK.

La vasta mayoría de los hombres y mujeres en la KSK y en las fuerzas armadas en general son leales a nuestra constitución, sin peros ni condiciones, dijo.

La KSK fue creada en 1996 como una unidad del ejército centrada en operaciones antiterrorismo y rescate de rehenes de áreas hostiles. Ha sido desplegada en Afganistán y los Balcanes y sus operaciones son secretas.

Los investigadores militares han estado examinando la KSK desde que un grupo de televisoras públicas en Alemania reportó en 2017 que en una fiesta de despedida, miembros hicieron el saludo nazi, escucharon música ultraderechista y participaron en un juego que consistía en lanzar una cabeza de cerdo. En enero, las fuerzas armadas reportaron que 20 soldados estaban bajo sospechas de ser extremistas de derecha.