Última jornada de votación para ampliar el mandato de Putin

La votación sobre las enmiendas constitucionales que podrían permitir que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, extienda su mandato hasta 2036 entró en su último día el miércoles ante reportes...

La votación sobre las enmiendas constitucionales que podrían permitir que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, extienda su mandato hasta 2036 entró en su último día el miércoles ante reportes generalizados de presiones a los votantes y otras irregularidades.

Por primera vez en Rusia, los centros de votación se mantuvieron abiertos durante una semana para ayudar a reducir las multitudes en el día de los comicios y para impulsar la participación en plena pandemia del coronavirus, una provisión que los críticos del Kremlin vieron como otra forma de manipular la votación.

Putin tiene casi garantizado obtener el resultado que quiere luego de una masiva campaña de propaganda estatal y de los cambios y el fracaso de la oposición para presentar un desafío coordinado. Irónicamente, sin embargo, el plebiscito que busca consolidar su control podría terminar erosionando su posición por los métodos poco convencionales empleados para aumentar la participación y la dudosa base legal de la consulta.

Para el miércoles en la mañana, la participación ya superaba el 55%, según funcionarios electorales. Pero críticos del Kremlin y observadores electorales independientes cuestionaron las cifras oficiales que mostraban que en algunas regiones habían acudido a las urnas hasta el 85% del electorado.

Grigory Melkonyants, copresidente del grupo independiente de monitoreo electoral Golos, dijo que la cifra de participación total es sospechosa en general.

Observamos regiones vecinas y las anomalías son obvias. Hay regiones donde la participación está (aumentada) de forma artificial, y hay regiones donde es más o menos real", apuntó Melkonyants a The Associated Press.

La votación pone fin a una tumultuosa saga de ocultamiento, engaño y sorpresa que comenzó enero, cuando Putin propuso por primera vez los cambios en un discurso sobre el estado de la nación. Ofreció ampliar los poderes del parlamento y redistribuir la autoridad entre las ramas del gobierno ruso, aumentando la especulación de que podría seguir tomando las decisiones como presidente del parlamente o presidente del Consejo de Estado cuando su mandato presidencial termine en 2024.