Gautherot, Medeiros, Farkas y Flieg, los pioneros que retrataron la esencia esquiva de Brasil

  • Agrupan más de doscientas obras de los cuatro fotógrafos que, entre 1940 y 1964, difundieron la hasta entonces opaca imagen del país sudamericano.
  • Una exposición en Madrid muestra obras del francés Marcel Gautherot, el húngaro Thomaz Farkas, el alemán Hans Gunter Flieg y José Medeiros, el único brasileño.
  • En una época de convulsiones políticas, fueron los responsables de la entrada en el país de la modernidad documental y de fijar algunos de sus clichés.
<p>Foto del franco-brasileño Marcel Gautherot</p>
Foto del franco-brasileño Marcel Gautherot
© Marcel Gautherot

La enérgica, dinámica y a veces severa imagen externa de Brasil, repleta de lugares comunes que han sido reducidos a la condición de meros clichés por la cita reiterativa —lujuria tropical, sedoso ritmo de bossa nova, jogo bonito en el fútbol, drama eterno de pobreza y falta de futuro...—, era una superficie en blanco hasta bien entrado el siglo XX. Una exposición en Madrid agrupa la obra de los cuatro fotógrafos pioneros que, entre 1940 y 1964, capturaron por primera vez, como dicen los organizadores, la "esencia esquiva" del país.

Modernidad. Fotografía brasileña (1940-1964) reúne más de doscientas fotografías que sirven para penetrar en la configuración de una escuela, el documentalismo brasileño, y mostrar la manera en que los reporteros y artistas presentes en la muestra lograron superar una época de fuertes convulsiones políticas para dar entrada al país en la memoria universal. La antología temática está en cartel en el Círculo de Bellas Artes de Madrid hasta el 31 de enero de 2016.

Tres emigrantes y un brasileño

De manera singular y muy apegada a la condición brasileña de país de emigración y acogida, los autores sobre quienes pivota la muestra son, en tres casos, nacidos fuera del país aunque se nacionalizaron: Marcel Gautherot (Francia, 1910-1996), Thomaz Farkas (Hungría, 1924-2011) y Hans Gunter Flieg (Alemania, 1923), el único que sigue vivo. El cuarto es el brasileño José Medeiros (1921-1990).

La exposición, coorganizada por el Instituto Moreira Salles, una fundación creada por el banquero y político Walter Moreira Salles y propietaria de 800.000 piezas fotográficas, es una de las mayores antologías celebradas nunca en España sobre un periodo crucial de la fotografía brasileña, la mitad del siglo XX, cuando al país llega la "vida moderna" y la parcial desaparición del poder de los caciques-oligarcas locales y regionales.

Una época de vaivén entre el autoritarismo y la democracia Fue una transición, según anotan los comisarios de la exposición, Samuel Titán y Ludger Derenthal, no desprovista de drama: entre las décadas de los años cuarenta y sesenta hubo cuatro golpes de Estado militares y el gobierno del país sufrió un incesante "vaivén entre el autoritarismo y la democracia" y sufrió de las decisiones de líderes políticos de notoria ambigüedad ideológica como el protofascista Getúlio Vargas (1882-1954), fundador del Estado Novo y suicida durante su cuarto mandato presidencial.

'Colorido cosmopolitismo'

En el consiguiente debate sobre la modernidad y el camino para llegar a ella en el que participaron todos los actores sociales, culturales y artísticos del país, la voz de los fotógrafos la llevaron sobre todo los cuatro protagonistas de la exposición. Se trata de creadores "inequívocamente centrales" y de "colorido cosmopolitismo" que fraguaron un "panorama rico y revelador tanto de la creación fotográfica en el Brasil de aquellos años como del país que ellos mismos intentaban captar a disparos de Leica y Rolleiflex", aseguran los responsables de la muestra.

Flieg era judío alemán y huyó del nazismo y de la guerra La "diversidad" de Gautherot —parisiense de origen obrero y con formación en arquitectura—, Medeiros —instalado en Rio de Janeiro pero proveniente de un estado pobre y sin tradición artística—, Farkas — nacido en Budapest en el seno de una familia de comerciantes judíos dedicados a la venta de material fotográfico— y Flieg —judío alemán de Chemnitz, que huyó del nazismo y de la guerra—,  "los enraíza en su tiempo, sin que por ello se vean convertidos en meramente típicos", concluyen desde la muestra. "¿Cómo podrían serlo, si vivieron justamente en una época y en un país que no se dejaba capturar por una fórmula única y que sólo era posible vislumbrar a través de la suma de muchos registros dispares?", concluyen.

Mosaico complementario

El mosaico que componen las obras de los cuatro puede ser entendido como complementario. Mientras Medeiros es "el fotorreportero por excelencia" un aprendiz diario de un oficio que asimila en las redacciones de los diarios cariocas y que le hace vivir en un estado de alerta y con los ingresos justos, Farkas, libre de preocupaciones materiales, es el más "artista" y "vanguardista" del grupo, con interés por la fotografía "como lenguaje, como juego, como obra que se expone en galerías o museos".

Flieg fue el único de los cuatro que fundó un estudio desde el que pudo cimentar una carrera profesional de fotógrafo industrial por encargo y su antítesis sería Gautherot, "sujeto nómada, con simpatías de izquierdas, dueño de una intuición formal procedente del trato con la arquitectura moderna, aunque siempre interesado en el proceso de formación nacional".

El Amazonas, fútbol, carnaval,  glamour mundano El resultado de Modernidad. Fotografía brasileña (1940-1964) es de una gran variedad formal y de estilos y de riqueza como registro documental de un país vasto y contradictorio. "El elenco de temas resulta asombroso: paisajes intactos del Amazonas, fábricas e industrias, religiones africanas, fútbol y carnaval, estatuas e iglesias barrocas, herramientas mecánicas, festejos populares en el campo, glamour mundano y cosmopolita en las ciudades, tribus indígenas en el Centro-Oeste, edificios modernistas en São Paulo y en Rio de Janeiro, sin olvidar a la nueva capital, Brasilia, todo esto bajo un mismo sol, aspirando a integrar, contemporáneamente, un retrato de Brasil que, mientras tanto, nunca llega a prefigurarse, una vez que nunca se deja fijar por una única definición de identidad o de modernidad", escriben los comisarios en el catálogo.