Se usan monos y hurones en busca de vacunas contra COVID-19

podrían indicar si las posibles vacunas contra el COVID-19 pueden detener la propagación.

podrían indicar si las posibles vacunas contra el COVID-19 pueden detener la propagación.

Los hurones pueden tener fiebre. También tosen y estornudan, contagiándose entre ellos en forma muy parecida a las personas, dijo la investigadora Alyson Kelvin, de la Universidad Dalhousie de Canadá.

Y si bien el COVID-19 es una enfermedad de grave riesgo para los ancianos, las vacunas no suelen estimular el sistema inmune de los mayores con tanta eficacia como el de los jóvenes. Por eso Kelvin estudia hurones de mayor edad.

Algunos fabricantes de vacunas han obtenido reacciones inmunes prometedoras en las primeras personas que han recibido las vacunas experimentales, entre ellas la producción de anticuerpos neutralizantes, que se acoplan al virus y le impiden infectar células, pero hay un problema. Dice Broderick: Lo digo honestamente: Todavía no tenemos la menor claridad sobre cuáles son esos correlatos de la protección; es decir, qué mezcla se necesita de reacciones inmunes y en qué cantidad.

La sangre de los sobrevivientes de COVID-19 proporciona algunas pistas, aunque hay variaciones enormes en las reacciones inmunes entre los enfermos graves y leves, acotó Broderick.

Con todo, si los animales vacunados que producen los mismos niveles de anticuerpos neutralizantes que ciertos sobrevivientes de COVID-19 están protegidos ”y la gente que recibe dosis experimentales producen la misma cantidad”, eso es un gran aliciente de que el enfoque de tu vacuna puede ser eficaz, dijo Kathrin Jansen, jefa de investigaciones de vacunas de Pfizer.

No obstante, en última instancia sólo habrá una verdadera prueba cuando los estudios con enormes cantidades de personas revelen que los vacunados se enferman con menor frecuencia que los no vacunados.