#MeToo, fase 2: Filme explora carga sobre mujeres de color

estudió en la Universidad de Stanford y después se mudó a Nueva York para ingresar al emocionante mundo del hip hop.

estudió en la Universidad de Stanford y después se mudó a Nueva York para ingresar al emocionante mundo del hip hop.

Mientras ganaba posiciones en Def Jam, pensó que sería inmune a lo que describió como un acoso constante por parte de Simmons. Él entraba a su oficina, cerraba la puerta con seguro y se le mostraba.

Pero no era violento. Hasta una noche de 1995 cuando, dice Dixon, la hizo ir a su apartamento con la excusa de que tenía que oír un demo. Simmons le dijo que entrara a su recámara a buscarlo, dice, y entonces entró usando sólo un condón, y la violó.

Simmons ha negado todas las acusaciones de sexo no consensuado.

La película entreteje la denuncia de Dixon con otras muchas en contra de Simmons, con voces clave de mujeres de color como Tarana Burke, quien fundó el movimiento #MeToo, y la profesora de derecho Kimberle Williams Crenshaw.

Muchas mujeres negras se sintieron desconectadas del #MeToo inicialmente, dice Burke. Sintieron, ˜qué maravilloso que esta hermana esté allá afuera y nosotras la apoyamos, pero este movimiento no es para NOSOTRAS™.

Cuando las mujeres negras sí buscan pronunciarse, se arriesgan no sólo a que no les crean, sino a que las llamen traidoras a su comunidad, explican tanto Burke como Dixon.

Hay una capa adicional en la comunidad negra con la que tenemos que lidiar, como, ˜Oh, ¿vas a poner ESTO antes que la raza?™, dice Burke. ˜¿Tú permitiste que eso te pasara, y ahora nosotros tenemos que pagar por eso como raza?™ Y nos callan aún más.

Dick y Ziering, quienes han hecho varias películas sobre abuso sexual, dicen que consideraron esencial ir más allá de la discusión actual del #MeToo y enfocarse en la experiencia de las mujeres negras.

Ahora una puede pronunciarse, ¿pero qué tal las mujeres de color? ¿A qué se enfrentan ellas?, pregunta Ziering. Existen demasiados impedimentos.

Para Dixon, pronunciarse claramente valió la pena. Para Abrams es más complicado. Aun cuando el público aplaudía en Sundance, Abrams, quien intentó suicidarse tras la presunta violación de Simmons, estaba llorando junto a su joven hijo adulto, preocupada por su reacción al enterarse de todos los detalles por primera vez.

También como resultado de mi denuncia, mi carrera se ha paralizado. Todo sencillamente se secó, dice Abrams.

Dixon dice que aún está por verse si será castigada dentro de la industria musical. Cuenta que recientemente se presentó a un puesto de trabajo, las cosas parecían ir bien, y de pronto no supo más. Deben haberme buscado en Google, dice.

Pero siente que lo más importante es que rescató una parte de ella misma: su creatividad, su impulso, el sentido de la propia identidad.

Por más de 20 años, dice, había alejado a la joven que llegó a Nueva York preparada para trabajar realmente duro en un juego de hombres, para demostrar que podía hacerlo, sin prever que iba a ser violada.

Con el fin de apaciguar el dolor apagué parte de su luz, continúa. Cuando lo dije en voz alta, esas partes de mí se encendieron de nuevo.

A cualquier otra sobreviviente de abuso, que espera que se pronuncie, le dice: Enfrentarlo libera partes de ti que ni siquiera sabías que echabas de menos.