Argentina estrecha medidas en barrio pobre ante contagios

El gobierno argentino aisló el lunes un barrio pobre en las afueras de Buenos Aires al intensificar los operativos para detectar a personas con el nuevo coronavirus ante un fuerte incremento de los c...

El gobierno argentino aisló el lunes un barrio pobre en las afueras de Buenos Aires al intensificar los operativos para detectar a personas con el nuevo coronavirus ante un fuerte incremento de los contagios los últimos días principalmente en zonas de la capital del país.

Los operativos se enfocaban en el barrio pobre de Villa Azul, que se reparte en los municipios bonaerenses de Quilmes y Avellaneda, y que fue completamente aislado con vallados. Hasta ahora se han detectado a más de 50 personas con síntomas del virus, mientras que otra cifra similar está en estudio, lo que convirtió a la humilde barriada en el primer foco de contagios en el cinturón urbano de Buenos Aires.

Un comité de emergencia integrado por autoridades sanitarias y de seguridad realizaba un control total de entradas y salidas y dos centros logísticos se encargan de la distribución de alimentos y artículos de higiene.

El ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés Larroque, señaló a medios de prensa que se cerró toda la circulación y se armó un dispositivo para que les llegue todo lo que necesite; vamos a repartir la comida en las casas.

Personas que residen en Villa Azul se mostraron de acuerdo con la medida de aislamiento luego de denunciar que vecinos del lugar se juntaban durante la cuarentena a jugar durante horas al fútbol en una pequeña cancha del barrio.

El número de infectados en Argentina ascendía a 11.620 y el de fallecidos a 456. Un total de 5.500 casos se registran en la ciudad de Buenos Aires y 4.060 en la provincia homónima, donde los municipios populosos de las cercanías de la capital son los más afectados.

Mientras tanto, la ciudad de Buenos Aires se prepara para volver desde el martes a una cuarentena más restrictiva después de que las autoridades decidieron cerrar comercios a los que se les había permitido abrir sus puertas días atrás, aunque se mantiene el permiso de circulación para trabajadores de actividades esenciales y se limitará el transporte público para contener los casos que se han quintuplicado en las últimas dos semanas.

En Bolivia, en tanto, algunas ciudades flexibilizaban desde el lunes la cuarentena que se extiende hasta fines de mes, ante la presión del sector informal que representa más del 60% de la economía en la nación andina y en momentos en que la pandemia está en pleno auge con 6.013 infectados y 250 decesos.

Eso generaba aglomeraciones en algunas ciudades como El Alto, vecina de La Paz.

Las autoridades bolivianas advirtieron que el mayor pico de casos podría estar dándose a fines de junio, con casi cinco veces más de contagios a los reportados hasta ahora y con el triple de víctimas. Santa Cruz y Beni, dos provincias del oriente, concentran el 80% de los contagios.

Los esfuerzos sanitarios se centraban en Beni, donde la precariedad del sistema de salud disparó los contagios y el gobernador Fanor Amapo lanzó desesperados pedidos de ayuda. Según medios locales, más de 80 médicos se contagiaron con el virus obligando a reclutar a galenos de otras ciudades para atender a Trinidad, la capital de Beni.

En Chile, el sistema hospitalario del país, con 2.400 camas de uso crítico, seguía al límite por el incesante incremento de nuevos contagiados, que en la última jornada rozó los 5.000, mientras sólo disponía de 332 ventiladores, la menor cantidad desde marzo.

Para enfrentar la complicada situación de Chile, con 73.997 infectados y 761 muertos, el subsecretario de Salud, Arturo Zúñiga, informó que se busca una mayor reconversión de catres en camas de uso intensivo que sumarán otras 400. También anunció la llegada el lunes y martes de más ventiladores, aunque no dio detalles de cuántos, ni de dónde proceden.

Para complicar más las cosas, 2.400 funcionarios de la salud están contagiados y en cuarentena, agregó. Unos 8.000 fueron contratados para reforzar a los equipos que trabajan turnos de hasta 24 horas.

Es una situación de saturación de nuestros servicios, señaló Cristóbal Cuadrado, secretario técnico del Colegio Médico, que estimó en un 97% el uso de las camas críticas en el gran Santiago, que concentra más del 80% de los infectados del país. Además, advirtió que estamos empezando a llenar las UCI (Unidad de Cuidado Intensivo) de regiones aledañas. Cerca de 800 pacientes críticos conectados a ventilación mecánica fueron llevados a hospitales regionales.

En el norte del continente, el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador dijo que en esta semana anunciará medidas de cara al regreso a la nueva normalidad en el país, que incluye el regreso a clases y las actividades deportivas en algunas regiones.

Las medidas de reducción de movilidad y que restringían las actividades económicas a sólo las esenciales adoptadas para mitigar la propagación del coronavirus terminarán el 31 de mayo y a partir del 1 de junio el país operará con un sistema de semáforos de cuatro colores que determinará qué tipo de actividades están permitidas de acuerdo con el número de contagios en cada estado.

México atraviesa por el momento más crítico de la epidemia con 68.620 contagios y 7.394 decesos.

En América Latina se registraba a la fecha casi 543.000 contagios y más de 33.300 muertos, y Brasil tiene la mayor cantidad de infecciones y decesos.

A nivel mundial se han infectado más de 5,4 millones de personas y muerto más de 345.000, según el Centro de Ciencias e Ingeniería de Sistemas de la Universidad Johns Hopkins, que basa sus datos en los informes de los gobiernos y las autoridades de salud de cada país.

En la mayoría de la gente este virus provoca síntomas leves o moderados que desaparecen en dos a tres semanas. Pero en algunas personas, sobre todo los adultos mayores y quienes padecen trastornos de salud subyacentes, puede causar enfermedades más graves e incluso la muerte.