Marroquíes atrapados por el virus logran salir de España

Es una crisis migrante a la inversa: trabajadores marroquíes atrapados en España que suplican a su propio gobierno que les deje volver a casa.

Es una crisis migrante a la inversa: trabajadores marroquíes atrapados en España que suplican a su propio gobierno que les deje volver a casa.

El obrero de la construcción Mohammed Benali es uno de los cientos de marroquíes que un día fueron a su lugar de trabajo en Ceuta, un enclave norteafricano español, pensando que estarían en casa para cenar, y en su lugar se vieron atrapados más de dos meses por el repentino cierre de las fronteras marroquíes para mantener el virus fuera.

Han dormido en estacionamientos, gimnasios, mezquitas, iglesias o con empleadores generosos. Una mujer que se quedó atrapada dio a luz. Unos pocos estaban tan desesperados que se lanzaron al Mediterráneo para nadar de vuelta a casa.

Al fin, Marruecos empieza a dejarles volver.

Benali, que llegó el viernes a territorio marroquí, estaba tan conmocionado por la experiencia que dijo a The Associated Press: Nunca más volveré a Ceuta. Otros seguían en el territorio español, aún sin fechas cerradas de regreso.

Mientras los países de todo el mundo cerraban sus fronteras a los extranjeros para mantener el virus fuera, Marruecos fue un paso más allá y prohibió la entrada incluso a sus propios ciudadanos, con la esperanza de limitar el riesgo a que el virus entrara en un territorio y sobrepasara a hospitales poco preparados.

Eso dejó a más de 21.000 marroquíes varados en todo el mundo. Algunos eran trabajadores legales en los enclaves españoles de Ceuta y Melilla, que viven en Marruecos y trabajan en España en la construcción, el comercio o empleos doméstico. Otros eran migrantes sin permiso de trabajo que se quedaron sin empleo cuando se paralizó la economía, o turistas marroquíes con visas que han caducado.

Houria Douas fue a Ceuta cuando estaba embarazada de nueve meses, para visitar a su hermano y comprar ropa de bebé. Pero se quedó atrapada allí y dio a luz a su primogénito en un hospital de Ceuta porque Marruecos no le permitía regresar a casa.

El personal de hospital me miraba con pena y me decía que estaba en manos del gobierno marroquí, explicó.

Durante el parto, Douas, que no habla español, tuvo problemas para respirar con la mascarilla y para entender a médicos y enfermeras. Le dijeron que no se vacunaría a su hijo porque no tenía permiso de residencia en España.

Tras semanas de espera, el viernes llegaron buenas noticias: Benali, Douas y su bebé estaban entre las 200 personas que podían regresar a Marruecos.

Las autoridades españolas dijeron que 300 personas podrían regresar a Marruecos desde Ceuta. Pero los marroquíes varados dijeron que aún quedan cientos de personas, alojadas en recintos deportivos y una mezquita. No está claro cuándo se marcharán.

Los afortunados esperaron ocho horas el viernes en un estacionamiento de Ceuta a los autobuses que los llevaron de vuelta a casa. Cuando cruzaron la frontera a la cercana ciudad de Fnideq, se les separó en grupos y trasladó a distintos hoteles, donde les hicieron la prueba del virus. Las autoridades españolas dijeron que estarían dos semanas aislados en los hoteles.

Lo primero que haré tras la cuarentena es llevar a mi recién nacido a vacunar, dijo Douas.

La ansiedad reina entre los afectados, dijo Aberrahim Ennaw, un marroquí que sigue atrapado en Ceuta.

No recibimos ninguna información sobre repatriación, dijo. Las autoridades españolas y marroquíes no se comunican con nosotros en absoluto.

El primer ministro de Marruecos, Saad Eddine El Othman, anunció la semana pasada que los planes de repatriación están por fin, listos, pero los detalles aún están llegando a los atrapados en Ceuta. Las autoridades marroquíes atribuyeron el duro cierre de fronteras a la gravedad del brote del virus en Europa, donde han muerto más de 169.000 personas. Rabat dijo que sólo dejaría pasar a gente cuando fuera seguro para ellos y para Marruecos.

Algunos residentes en Ceuta abrieron sus casas, tiendas y garajes para los marroquíes varados. También varias iglesias en el sur de España acogieron a los que no podían volver a casa.

Los marroquíes pidieron ayuda a su rey y celebraron pequeñas protestas este mes en España y Francia.

Al menos una docena de personas nadaron en abril en las frías aguas del Mediterráneo para eludir el paso fronterizo y llegar de Ceuta a la ciudad marroquí de Fnideq, según el presidente del Observatorio Norteño de Derechos Humanos, Mohammed Ben Aissa.

Mientras el virus castigaba a España Francia e Italia, señaló Ben Aissa, las redes narcotráfico se ofrecieron incluso a llevar a los migrantes marroquíes sin permiso de residencia de vuelta a sus parientes en Marruecos... por un precio. Pero ninguna familia aceptó la oferta. Las autoridades en Marruecos y España no pudieron confirmar el reporte.

Dos marroquíes atrapados en el enclave español de Melilla llegaron a trepar la cerca fronteriza para volver a casa, según la Asociación Marroquí de Derechos Humanos en la localidad marroquí de Nador. Es la misma cerca que suele ser asaltada en dirección opuesta por decenas de migrantes africanos que intentan entrar en España de forma clandestina para buscar una vida mejor en Europa.

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Renata Brito y Joseph Wilson en Barcelona contribuyeron a este despacho.