Los musulmanes celebran el Eid entre cuarentenas y temores

Musulmanes en todo el mundo iniciaron el domingo las celebraciones del Eid al-Fitr, un feriado que marca el final del mes de ayuno del Ramadán, con millones de personas bajo estrictas órdenes de con...

Musulmanes en todo el mundo iniciaron el domingo las celebraciones del Eid al-Fitr, un feriado que marca el final del mes de ayuno del Ramadán, con millones de personas bajo estrictas órdenes de confinamiento y temores renovados por los brotes de coronavirus.

El feriado de tres días suele ser una época de viajes, reuniones familiares y grandes banquetes diurnos tras semanas de ayuno entre la salida y la puerta del sol. Pero este año, muchos podían celebrar sólo en su casa con su familia inmediata, y el miedo a la enfermedad empañaba el espíritu festivo.

Indonesia, el país de mayoría musulmana más populoso del mundo, ha reportado casi 22.000 infecciones y 1.350 muertos, la cifra más alta en el sureste de Asia. Las órdenes de confinamiento para contener la pandemia implican que no habrá plegarias multitudinarias en mezquitas ni espacios abiertos, reuniones familiares o familiares que llevan regalos a los niños.

Este brote no sólo ha aguado el espíritu del Eid, sino que también ha hecho la tradición totalmente diferente, dijo Andieka Rabbani, estudiante universitario en Yakarta, que como otros indonesios, este año sólo podía felicitar a sus primos y amigos a través de videollamadas.

Algunos países, como Turquía, Irak y Jordania, impusieron toques de queda durante todo el feriado. Pero incluso en los lugares donde se habían levantado muchas restricciones, las celebraciones se veían sofocadas por el temor a la enfermedad y la preocupación por los efectos económicos de la pandemia.

La mayoría de los enfermos sufren síntomas leves o moderados como los de la gripe y se recuperan en entre dos y tres semanas. Pero el virus es muy contagioso y puede matar o causar complicaciones graves, especialmente en ancianos o pacientes con problemas médicos previos.

En la conservadora Aceh, la única provincia indonesia que aplica la ley islámica sharia, se permitían las plegarias públicas del Eid en campos y mezquitas, pero sin estrechones de manos y con sermones limitados. Se suspendió un desfile anual a pesar de que la provincia ha tenido un brote pequeño y lleva semanas sin reportar casos nuevos.

A diferencia de Aceh, las mezquitas y campos de Yakarta, que solían estar abarrotadas para el feriado, estaban vacías después de que las autoridades ampliaran las restricciones al 4 de junio, suspendieran las congregaciones y prohibieran que vehículos privados salieran de la capital.

Yakarta se ha convertido en el epicentro del brote de COVID-19 en Indonesia, con 6.515 casos confirmados y 501 muertes hasta el sábado.

En la vecina Malasia, también de mayoría musulmana, las celebraciones del Eid eran discretas. La mayoría de los negocios habían reabierto tras varias semanas de cuarentena, pero las aglomeraciones seguían prohibidas, al igual que los desplazamientos de la gente a sus poblados natales.

En los últimos días, la policía obligó a dar la vuelta a más de 5.000 autos de gente que intentaba regresar a sus pueblos, y ha advertido de severas sanciones para los que llegaron a escondidas.

La pandemia también ha cancelado la tradición de que los musulmanes invitaran a familiares y amigos a sus casas para un banquete. El gobierno permitió este año que los parientes que vivieran cerca se visitaran únicamente el domingo y sin superar las 20 personas por vivienda.

Malasia ha reportado 7.185 casos y 115 muertos, aunque las autoridades temen que las celebraciones del Eid puedan provocar un repunte si la gente ignora el distanciamiento social y las medidas de seguridad.

Pakistán celebraba el Eid bajo la sombra del coronavirus y tras un accidente aéreo e el que murieron 97 personas.

Por primera vez, Pakistán celebraba el Eid el mismo día en todo el país, poniendo fin a una controversia anual entre distintos comités sobre el avistamiento de la luna que determina el feriado.

Pakistán lleva desde mediados de marzo tomando medidas para combatir la expansión del virus. Sin embargo, el primer ministro, Imran Khan, se negó a cerrar las mezquitas durante el Ramadán, pese a las reiteradas peticiones de los médicos y el creciente número de casos de COVID-19. Pakistán suma más de 52.000 casos y más de 1.100 muertes.

Más de 1.000 fieles se reunieron y rezaron hombro con hombro en un campo abierto en Karachi el domingo, y solo unos pocos llevaban mascarillas.

En la vecina Afganistán, el gobierno y los insurgentes talibanes anunciaron un alto el fuego de tres días por el feriado.

Irán, que sufría el brote más mortal del virus en Oriente Medio, autorizó las plegarias en grupo en algunas mezquitas, aunque canceló las oraciones masivas en Teherán que suele dirigir el líder supremo del país, el ayatolá Ali Jamenei. Irán ha reportado más de 130.000 casos y más de 7.000 muertos.

También se mantuvieron las restricciones en los países balcánicos de mayoría musulmana, Albania, Bosnia-Herzegovina y Kosovo.

En la capital de Bosnia, Sarajevo, las mezquitas reabrieron el 6 de mayo tras siete semanas cerradas. Los fieles debían llevar mascarillas y mantener el distanciamiento social, y se instó a las personas mayores a seguir rezando en casa.

En Jerusalén, la policía israelí dijo haber dispersado una manifestación ilegal y detenido a dos personas ante la mezquita de Al-Aqsa, que las autoridades islámicas cerraron a las oraciones desde mediados de marzo, y mantendrían cerrada hasta después del feriado. Un reportero de Associated Press en el lugar dijo que varios fieles habían intentado acceder al recinto.

La mezquita de Al-Aqsa es el tercer lugar más sagrado del islam y normalmente recibiría a decenas de miles de fieles durante el Eid. El complejo, situado en lo alto de una colina, es también el lugar más sagrado para los judíos, que lo llaman Monte del Templo. El lugar es desde hace tiempo una fuente de fricciones en el conflicto israelí-palestino.

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Ng informó desde Kuala Lumpur, Malasia. Kathy Gannon en Islamabad, Pakistán; Llazar Semini en Tirana, Albania, y Joseph Krauss en Jerusalén contribuyeron a este despacho.