Contagios de coronavirus empañan el Eid en sureste de Asia

Millones de musulmanes en Indonesia celebraban el domingo un apagado y melancólico Eid al-Fitr, el feriado que marca el final del mes de ayuno del Ramadán. Lo que suele ser una alegre celebración d...

Millones de musulmanes en Indonesia celebraban el domingo un apagado y melancólico Eid al-Fitr, el feriado que marca el final del mes de ayuno del Ramadán. Lo que suele ser una alegre celebración de tras días se ha visto considerablemente deslucida ante el aumento de los casos de coronavirus.

El país de mayoría musulmana más populoso del mundo, con más de 240 millones de personas, ha reportado caso 22.000 infecciones y 1.350 muertos, la cifra más alta en el sureste de Asia. Eso ha implicado prohibir las plegarias multitudinarias en mezquitas y espacios abiertos, las reuniones familiares y los regalos de familiares a los niños.

Este brote no sólo ha aguado el espíritu del Eid, sino que también ha hecho la tradición totalmente diferente, dijo Andieka Rabbani, estudiante universitario en Yakarta.

Como otros indonesios, este año sólo puede felicitar a sus primos y amigos a través de videoconferencias.

En la conservadora Aceh, la única provincia indonesia que aplica la ley islámica sharia, aún pueden celebrarse plegarias públicas del Eid en campos y mezquitas, pero sin estrechones de manos y con sermones limitados. Este año se suspendió el emblemático desfile público de vehículos decorados y equipados con altavoces para invocar a Dios.

Es muy triste... toda la semana era un largo festival, pero esta vez no, dijo Muchtar Yusuf, residente de la ciudad de Lhokseumawe, en Aceh.

La provincia no ha registrado nuevos casos de coronavirus en las últimas semanas, y sólo ha reportado una muerte y 19 infecciones confirmadas.

A diferencia de Aceh, las mezquitas y campos de Yakarta, que solían estar abarrotados para el feriado, estaban vacías después de que las autoridades ampliaran las restricciones al 4 de junio, suspendieran las congregaciones y prohibieran que vehículos privados salieran de la capital.

Yakarta se ha convertido en el epicentro del brote de COVID-19 en Indonesia, con 6.515 casos confirmados y 501 muertes hasta el sábado.

En la vecina Malasia, también de mayoría musulmana, las celebraciones del Eid eran discretas. La mayoría de los negocios habían reabierto tras varias semanas de cuarentena, pero las aglomeraciones seguían prohibidas, y a los musulmanes de etnia malaya no se les permitió viajar de vuelta a sus poblados natales.

En los últimos días, la policía obligó a dar la vuelta a más de 5.000 autos de gente que intentaba regresar a sus pueblos, y ha advertido de severas sanciones para los que llegaron a escondidas.

La pandemia también ha cancelado la tradición de que los musulmanes invitaran a familiares y amigos a sus casas para un banquete. El gobierno permitió este año que los parientes que vivieran cerca se visitaran únicamente el domingo y sin superar las 20 personas por vivienda.

Malasia ha reportado 7.185 casos y 115 muerto, aunque las autoridades temen que las celebraciones del Eid puedan provocar u repunte si la gente ignora el distanciamiento social y las medidas de seguridad.

El primer ministro Muhyiddin Yassin, que está bajo una cuarentena de dos semanas tras entrar en contacto con un miembro del gobierno al que se ha diagnosticado el virus, instó a los musulmanes a ser responsable y seguir las recomendaciones de salud en su mensaje de Eid el sábado por la noche.

Para preservar la vida, tenemos que sacrificar algunas de nuestras tradiciones o normas para evitar el contagio, dijo.

Por primera vez, Pakistán celebró el Eid el mismo día en todo el país, poniendo fin a una controversia anual sobre el avistamiento de la luna que determina el feriado, ya que había comités rivales con opiniones contrapuestas sobre la fecha a celebrar.

En años anteriores, la provincia de Khyber Pukhtunkhwa, que hace frontera con Afganistán, celebró el Eid un día antes que el resto del país pero el mismo día que buena parte del resto del mundo musulmán. El resto de Pakistán lo celebraba al día siguiente.

Pakistán lleva desde mediados de marzo en cuarentena para combatir la expansión del virus. Sin embargo, el primer ministro, Imran Khan, se negó a cerrar las mezquitas durante el Ramadán, pese a las reiteradas peticiones de los médicos y el creciente número de casos de COVID-19. Pakistán suma más de 52.000 casos y más de 1.100 muertes.

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Ng informó desde Kuala Lumpur, Malasia. Kathy Gannon contribuyó a este despacho desde Islamabad, Pakistán.