Enviado de EEUU intenta salvar acuerdo de paz en Afganistán

El enviado de paz de Washington a Afganistán hizo su primera visita a Kabul desde que los enfrentados líderes del país llegaran a un acuerdo para compartir el poder, en medio de un aumento de la vi...

El enviado de paz de Washington a Afganistán hizo su primera visita a Kabul desde que los enfrentados líderes del país llegaran a un acuerdo para compartir el poder, en medio de un aumento de la violencia atribuido sobre todo a una filial del grupo extremista Estado Islámico que ha sido el blanco de una creciente campaña de bombardeos de Estados Unidos.

En una serie de tuits el jueves, Zalmay Khalilzad habló sobre sus reuniones en Doha esta semana con representantes talibanes, y el miércoles con el presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, y su rival político, Abdullah Abdullah. Todos los encuentros pretendían resucitar un acuerdo de paz firmado en febrero por Estados Unidos y el Talibán.

Khalilzad regresó a Washington el miércoles por la noche.

El enviado pidió una reducción de la violencia en todos los frentes del enquistado conflicto en Afganistán, en el que el Ejército estadounidense lleva inmerso 19 años. También dijo que se ha desperdiciado demasiado tiempo en pasar a la segunda y crucial fase del acuerdo de paz, que contempla conversaciones entre el Talibán y los líderes políticos del país.

Abdullah liderará esos esfuerzos dentro del acuerdo firmado con Ghani, que puso fin a meses de disputa sobre quién ganó las elecciones presidenciales del pasado septiembre. Reconoció la victoria de Ghani, pero dentro de un acuerdo para compartir el poder.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró esta semana que a los soldados estadounidenses se les ha encargado de forma inapropiada mantener la seguridad en el país, y pidió a Afganistán que tome el relevo.

Estados Unidos tiene unos 12.000 soldados desplegados en Afganistán, divididos entre operaciones antiterroristas y la misión Apoyo Decidido que lidera la OTAN, que tiene un total de 16.500 efectivos y que instruye y asiste a las Fuerzas de Seguridad Nacional afganas. Washington paga unos 4.000 millones de dólares anuales para mantener el ejército afgano.

Fuentes del Departamento estadounidense de Defensa han dicho a The Associated Press que su principal preocupación en Afganistán es una filial cada vez más activa del grupo EI, que tiene su base en el este del país. El grupo tiene lazos con grupos afiliados en Oriente Medio, así como milicias como el Movimiento Islámico de Uzbekistán o el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental, un grupo uigur chino.

Las fuentes, que hablaron bajo condición de anonimato por lo sensible del tema, señalaron que en los últimos años se ha vinculado la filial del grupo EI en Afganistán con tramas frustradas para atacar a Estados Unidos. Washington también atribuye al grupo EI un brutal ataque este mes contra un hospital de maternidad en Kabul en el que murieron 24 personas, incluidos dos bebés y varias madres.

La creciente actividad del grupo EI en Afganistán ha añadido urgencia a los esfuerzos estadounidenses por reactivar el acuerdo de paz, en el que las fuerzas talibanes se comprometen a combatir a grupos terroristas en Afganistán. Las mismas fuentes del Departamento de Defensa dijeron querer al Talibán en la lucha para expulsar al grupo EI de Afganistán.

Si no se celebran las negociaciones intraafganas, no se producirá el alto el fuego que quiere Washington entre el Talibán y el gobierno.

Los representantes talibanes dicen que el alto el fuego estará sobre la mesa en cualquier reunión intraafgana, que en principio iban a comenzar a mediados de marzo. La demora se ha atribuido a las disputas por el liderazgo del país y a los problemas en las liberaciones de prisioneros, prometidas dentro del acuerdo previo a las negociaciones con Kabul.

En sus tuits, Khalilzad pidió que se completara la liberación de prisioneros. También reiteró que pedía la asistencia del Talibán para localizar a los ciudadanos estadounidenses desaparecidos en Afganistán, incluido el contratista Mark Frerichs, desaparecido en enero. Varios líderes talibanes con los que contactó AP dijeron que no tenían retenido a Frerichs y se lo habían dicho varias veces a Khalilzad.

Suhail Shaheen, portavoz talibán en Doha, dijo el miércoles que el grupo insurgente está comprometido con el acuerdo y exigió la liberación de prisioneros.

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Gannon informó desde Islamabad