Biden dice que no buscará reelegirse si gana las elecciones

Joe Biden desea ganar la Casa Blanca desde hace más de tres décadas. Y en caso de ganar en las elecciones de noviembre, ya está hablando de irse.

Joe Biden desea ganar la Casa Blanca desde hace más de tres décadas. Y en caso de ganar en las elecciones de noviembre, ya está hablando de irse.

Buscando calmar las preocupaciones sobre su edad, el candidato demócrata de 77 años ha dicho que no buscará la reelección si su salud mental o física disminuyeran. También se ha referido a sí mismo como un candidato de transición, ser como un puente para una generación más joven de liderazgo.

Biden pocas veces se apega a un guion y sus comentarios son evidencia de su estilo sincero. Pero también están contribuyendo a la especulación sobre quién está mejor posicionado para liderar al partido después de él.

Tenemos un banco más largo como demócratas, un banco más joven en términos de liderazgo electo en todo el país, dijo la estratega demócrata L. Joy Williams, presidenta de Higher Heights PAC, una organización que se dedica a elegir a más mujeres para cargos nacionales y estatales.

Biden no ha descartado postularse para un segundo mandato, en parte porque una promesa tan explícita lo convertiría inmediatamente en un cero a la izquierda en Washington, donde se necesitará capital político para gestionar la recuperación del país ante el coronavirus.

Pero la cuestión de sus perspectivas a largo plazo se cierne sobre su candidatura, especialmente cuando considera sus opciones para vicepresidente.

Si bien alguien como Elizabeth Warren podría ampliar el atractivo de Biden entre los progresistas, la senadora de Massachusetts de 70 años no sería el rostro de una nueva generación que muchos en el partido buscan. Esa podría ser una ventaja para los contendientes más jóvenes, como la senadora de California, Kamala Harris, de 55 años, o la senadora de Minnesota, Amy Klobuchar, de 59.

Es una dinámica incómoda para Biden, cuyo liderazgo en las primarias demócratas coincidió con el inicio de la pandemia, lo que hace que sea más difícil establecerse como el líder incuestionable del partido. No puede permitirse hablar sobre quién podría sucederlo cuando todavía se enfrenta a una competencia reñida contra el presidente Donald Trump en el otoño.