Inédita campaña reparte cajas con alimentos en Argentina

Casi sin respiro, decenas de jóvenes introducen alimentos y elementos de higiene en cajas que circulan por varias cintas transportadoras, conscientes de la necesidad de cientos de miles de argentinos...

Casi sin respiro, decenas de jóvenes introducen alimentos y elementos de higiene en cajas que circulan por varias cintas transportadoras, conscientes de la necesidad de cientos de miles de argentinos estrangulados por la crisis que disparó el nuevo coronavirus.

Unas 13.000 cajas se completaron en un día con leche, harina, fideos, latas de puré de tomate, picadillo de carne, legumbres, duraznos, detergente y jabón en un enorme galpón situado en el municipio de Esteban Echeverría, a 28 kilómetros de Buenos Aires, uno de centros de armado de la ayuda que contempla la inédita y ambiciosa campaña solidaria Seamos Uno.

Son productos que durante una semana pueden alimentar y preservar la higiene de una familia de cuatro integrantes cuyas necesidades se han multiplicado en la cuarentena que ha paralizado al país sudamericano y profundizado la pobreza estructural.

Unas 250.000 cajas se han repartido en el marco del proyecto gestado por organizaciones católicas, judías y evangélicas, grandes cámaras empresariales y de logística, así como organizaciones no gubernamentales. El objetivo es distribuir un millón.

Hasta ahora han reunido donaciones anónimas por 450 millones de pesos en efectivo (unos 6,4 millones de dólares) y 770 millones de pesos (11 millones de dólares) en especies.

Somos la colecta más grande de Argentina, dijo a The Associated Press el sacerdote jesuita Rodrigo Zarazaga, presidente del Centro de Investigación y Acción Social y uno de sus principales impulsores del proyecto.

La iniciativa, apoyada por el papa Francisco y que tiene como uno de sus abanderados al laureado exjugador de baloncesto Emanuel Ginóbili -estrella de San Antonio Spurs y de la selección argentina- combina la tecnología empresarial con la empatía social.

Muy entusiasmado por sumarme a #SeamosUno! Una iniciativa inédita en mi país que busca entregar durante esta pandemia UN MILLí“N de cajas con 15 kilogramos de alimentos cada una... Eficiencia, transparencia y corazón juntos, dijo Ginóbili en su cuenta de Twitter.

La campaña es única por la diversidad de actores involucrados, su aceitada logística y su gran escala y apunta a los habitantes más vulnerables de Buenos Aires y sus populosas localidades cercanas.

Allí la pandemia está golpeando con fuerza y la parálisis económica que ha generado el aislamiento obligatorio ha vaciado los bolsillos de los habitantes que perdieron sus pequeños trabajos informales. Para ellos, comer es la mayor urgencia.

La pobreza alcanza al 35,5% de la población en Argentina y la inflación anual supera el 50%. En todo el país y a través de diversos programas se entregan entre 650.000 y un millón de raciones de comida cada día para aplacar el descontento social y ahuyentar el fantasma de los saqueos como los ocurridos durante la histórica crisis de 2001.

Alberto Ramírez y su esposa Mónica Albarracín, que habitan una humilde vivienda en la barriada de Ciudad Evita -unos 20 kilómetros al oeste de Buenos Aires y con 30.000 habitantes- recibieron días atrás una primera caja. Ambos sobreviven con sólo 7.000 pesos (unos 100 dólares) de una ayuda estatal que la mujer recibe cada mes.

Tengo mi carro, mi caballo, hago algo de albañilería. Pero esto de la cuarentena me mató, dijo el hombre a The Associated Press al lamentar al parálisis en la construcción.

Las inmediaciones de su precaria vivienda se inundan cada vez que llueve más de lo debido por la falta de infraestructura. Aunque le fue aprobado el Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) de 10.000 pesos mensuales (unos 143 dólares) que el gobierno distribuye a personas carenciadas, el hombre todavía no lo ha recibido.

Las cajas de Seamos Uno van destinadas prioritariamente a ancianos, personas con problemas de salud y quienes no reciben el IFE y carecen de otras ayudas.

Supone la llegada inmediata de asistencia y con pocas mediaciones, que hacen que las cosas lleguen tarde. Responde a la urgencia, indicó a AP el sacerdote Daniel Echeverría, uno de los curas de la Parroquia Beato Enrique Angelelli y Mártires Riojanos de Ciudad Evita.

Seamos Uno está integrado por la Compañía de Jesús, la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina, el Centro de Investigación y Acción Social, Cáritas, la organización sin fines de lucro Banco de Alimentos, el Instituto para el desarrollo Empresarial de la Argentina y la Cámara Empresaria de Emprendedores Logísticos, entre otras compañías y grupos civiles que por primera vez se unen en un proyecto solidario.

El gobierno del presidente Alberto Fernández y los de la provincia de Buenos Aires y la capital los respaldan para la organización de ciertas entregas y sus especialistas en nutrición los asesoran en la elección de los alimentos.

Hay gente con necesidades extremas que necesita este tipo de iniciativas pese a que el gobierno está autorizando nuevas actividades (flexibilizando la cuarentena) y suministra ayudas, señaló a AP Ariel Eichbaum, presidente de la AMIA, la principal asociación judía del país.

Las organizaciones comprometidas emplean parroquias, comedores y otros centros de las redes sociales instalados desde hace años en los barrios marginales para distribuir las cajas. El proceso es a su vez supervisado por varias auditorías internacionales.

Queremos dar transparencia para que la mayor cantidad de gente se sume a esta acción solidaria, subrayó Eichbaum.

Según Daniel Antolini, gerente de Unidad de Negocio de Loginter -una empresa de logística que colabora en la organización del armado de las cajas- se trabaja de manera correcta y en tiempo récord porque estamos preparando cada caja en cinco segundos.

Los jóvenes con barbijos y guantes que las rellenan -muchos sin trabajo o con problemas económicos- cobran por la tarea, mientras los empresarios colaboran en la compra de alimentos y la captación de donaciones, ceden instalaciones y maquinaria y aseguran la distribución diaria con camiones.

Yamila Sosa, una de las armadoras de cajas, dijo que se siente plena. Es lo mejor que se puede hacer... se ven mucho las necesidades y no todos tienen planes" de ayuda.