Filipinas enfrenta tifón tras desalojos más lentos por virus

Más de 150.000 personas se enfrentaban el viernes a un debilitado tifón en albergues de emergencia en Filipinas, luego de una evacuación masiva complicada y ralentizada por el coronavirus.

Más de 150.000 personas se enfrentaban el viernes a un debilitado tifón en albergues de emergencia en Filipinas, luego de una evacuación masiva complicada y ralentizada por el coronavirus.

El tifón Vongfong perdió fuerza tras tocar tierra en la provincia de Samar Oriental el jueves y avanzaba en dirección noroeste hacia la populosa isla de Luzon, en el norte del país, dijeron meteorólogos gubernamentales. No se reportaron víctimas mortales ni grandes daños materiales de inmediato cuando las autoridades revisaron las zonas por las que pasó el meteoro.

Los vientos máximos sostenidos del tifón se debilitaron a 125 kilómetros por hora (78 millas por hora) con ráfagas de 165 km/h (102 mph) pero seguía siendo peligroso, especialmente en zonas costeras, según meteorólogos.

En la región nororiental de Bicol, más de 145.000 residentes huyeron o fueron trasladados por equipos de respuesta a desastres a refugios de emergencia, en su mayoría habilitados en escuelas, explicó el director de la Oficina de Defensa Civil, Claudio Yucot. Miles más fueron evacuados a un lugar seguro en las provincias de Samar, a donde llegó el meteoro, agregaron funcionarios.

Al contrario que hasta ahora, rescatistas y voluntarios tuvieron que ponerse mascarillas y trajes de protección antes de realizar su labor y no podían trasladar a muchos desalojados de una vez como medida de protección contra el COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus, apuntó Yucot.

Nuestra facilidad de movimiento se ha visto limitada por el COVID, dijo Yucot a The Associated Press en una conversación telefónica desde la provincia de Albay, en la región de Bicol, donde hay docenas de contagios confirmados y cuatro decesos, y que está en cuarentena. En los centros de evacuación, hay más desafíos.

En una de esas salas, que antes podía dar cabida a unas 40 familias, ahora hay apenas cuatro para evitar infecciones, y los ocupantes tienen que conocerse entre ellos y reportar si hay alguien enfermo, añadió Yucot.

El tifón llegó en un momento en que Filipinas trata de frenar sus brotes de coronavirus, principalmente con una cuarentena en Luzon que se aliviará este fin de semana, salvo en el área metropolitana de la capital, Manila, y en otras dos zonas de alto riesgo. El resto del país pasará a estar bajo una cuarentena menos restrictiva y los negocios esenciales podrán reabrir parcialmente a partir de la próxima semana.

Filipinas reportó más de 11.600 infecciones de coronavirus y 772 fallecidos, y es una de las naciones más afectadas del sudeste asiático.