Reabren los consultorios odontológicos en Francia

Quien haya padecido dolor de muelas u otro problema bucal no urgente durante los dos meses de cuarentena por el coronavirus en Francia tiene ahora motivos para empezar a sentir alivio.

Quien haya padecido dolor de muelas u otro problema bucal no urgente durante los dos meses de cuarentena por el coronavirus en Francia tiene ahora motivos para empezar a sentir alivio.

Los consultorios odontológicos en todo el país están reabriendo con cautela desde que el gobierno francés mitigó las restricciones sobre algunos negocios, servicios y actividades públicas.

Pero el regreso al trabajo en la era del coronavirus requiere cuidados, sobre todo para los 40.000 dentistas en Francia que están entre los profesionales en mayor riesgo de contagio.

Dado que la transmisión entre las personas se produce por medio de las microgotas respiratorias, la odontología obliga a proteger a los pacientes y sobre todo a los profesionales. Para ello, además de la desinfección del instrumental, se requieren capas sobre capas de batas, guantes, mascarillas y pantallas.

La Organización Mundial de la Salud recomienda mascarillas especializadas para los trabajadores de la salud que realizan procedimientos como la ventilación y la intubación, en los que se producen partículas que pueden transmitir el virus por el aire. El uso del torno también puede generar partículas virales aerosolizadas.

La dentista parisina Sabrine Jendoubi dijo que la desventaja que trae la seguridad adicional es la incomodidad de tanta vestimenta protectora.

La vestimenta quirúrgica es algo que usamos en el quirófano. Hoy la usamos para todo, dijo Jendoubi. De las diversas mascarillas protectoras certificadas, dice que el modelo FFP2 es el más complicado, ya que es muy ajustado.

Filtra todos los virus y bacterias, por lo que es muy pesado, pero nos protege a nosotros y los pacientes, añadió.

Las precauciones adicionales significan gastos adicionales. Una empresa de clínicas médicas en Francia, Doctocare, dijo a la AP que cuesta 50.000 euros (54.000 dólares) equipar a cada local con el material higiénico y protector que recomienda el gobierno.

Comunicaremos al gobierno estas adaptaciones difíciles en términos de rentabilidad, pero por ahora nos enfocamos en este aspecto de la salud pública, dijo Carine Benharrous, directora de operaciones odontológicas de Doctocare.

La cercanía de la cara del dentista con la del paciente también es causa de preocupación, ya que algunos expertos advierten que la gente que recibe una dosis infecciosa más alta del virus puede enfermarse más gravemente de COVID-19.