Caso Flynn ayuda a Trump a reenfocar la injerencia rusa

al alegar que el gobierno anterior trató de socavarlo durante la transición presidencial.

al alegar que el gobierno anterior trató de socavarlo durante la transición presidencial.

Con esta denuncia, Trump intenta despertar el entusiasmo de sus partidarios, muchos de ellos decepcionados por su manejo de la pandemia. En una entrevista reciente por el canal de cable Fox News, dedicó los primeros 20 minutos a atacar al gobierno de Barack Obama en lugar de dar información actualizada sobre la pandemia.

Una investigación del fiscal especial Robert Mueller halló que Rusia tuvo injerencia en la elección de 2016 a favor de Trump, aunque no declaró que hubiera una coordinación ilegal con el equipo de campaña del futuro presidente. Al estudiar varios casos de posible obstrucción de justicia, Mueller destacó que no podía exonerar a Trump.

Pero sus asesores creen que el ataque al gobierno anterior, al que acusa de corrupto, puede servir de distracción en medio de una pandemia que ha paralizado la economía y matado a decenas de miles de personas en Estados Unidos. Lo consideran una línea de ataque eficaz contra el candidato demócrata Joe Biden, quien fue vicepresidente de Obama, de acuerdo con cuatro funcionarios actuales y retirados y republicanos allegados a la Casa Blanca que no estaban autorizados a dar sus nombres.

Esperan reavivar argumentos anteriores a la pandemia para retratar a Trump, aunque es el presidente, como un recién llegado a la política que es atacado por el establishment.

Con respecto a Flynn, un juez aún debe fallar sobre la desestimación de cargos del Departamento de Justicia, lo que permitirá a individuos y grupos presentar escritos todavía.

Pero el reingreso de Flynn a la órbita trumpiana tiene poco de sorprendente.

Desde el momento que tomó la palabra en la Convención Nacional Republicana de 2016 para encabezar cánticos de Que la encierren ”en alusión a la candidata demócrata Hillary Clinton”, Flynn ha gozado de extraordinaria popularidad entre los seguidores de Trump. Para muchos, su renuncia forzada y declaración de culpabilidad elevaron su estatura de mártir por la causa.

Han comenzado las discusiones sobre la oferta de un nuevo puesto en el gobierno o la campaña de reelección, dijeron las fuentes. Todavía no hay nada resuelto.