Médicos y enfermeras morían mientras Irán ignoraba pandemia

dijo que él y sus colegas fueron incluso disuadidos de usar equipo médico. Aseguró que funcionarios del gobierno les dijeron que usar máscaras crearía pánico.

dijo que él y sus colegas fueron incluso disuadidos de usar equipo médico. Aseguró que funcionarios del gobierno les dijeron que usar máscaras crearía pánico.

El líder supremo, el ayatola Alí Khamenei, proclamó el 10 de marzo que los médicos, enfermeras y personal de salud que murieron en la lucha contra el coronavirus en Irán eran mártires. Imágenes de médicos fallecidos han sido colocadas junto a las de soldados muertos en la guerra Irán-Irak de la década de 1980, que cobró un millón de vidas.

Ellos están normalizando la muerte, dijo un consultor de salud en Teherán.

Una lista compilada por un grupo de médicos iraníes indicó que un total de 126 trabajadores de salud han muerto desde que se reportó inicialmente el virus, principalmente en las provincias de Gilan y Teherán, mientras más de 2.070 contrajeron el virus.

El portavoz del Ministerio de Salud, Kianoush Jahanpour, admitió el saldo fatal por COVID-19 entre el personal médico, diciéndole a la AP que el número de muertes es 107. Jahanpour dijo que 470 han dado positivo por el virus. Responsabilizó de esto a Estados Unidos. Recuerden que este país está sometido a sanciones, dijo. Aún así, Irán ha mantenido durante la crisis de salud que sus propias industrias producían suficiente material protector para enfrentar al virus.

Irán reportó sus dos primeros casos el 19 de febrero en la ciudad de Qom, al sur de Teherán, donde están varios templos sagrados de los chiíes. Esa ciudad se volvió el epicentro de la epidemia.

Pero los médicos entrevistados por la AP dijeron que antes del anuncio oficial, ellos comenzaron a ver casos con los mismos síntomas del coronavirus y le advirtieron al Ministerio de Salud que tomara medidas.

Algunos médicos compartieron con la AP las cartas que le enviaron al ministerio. Los doctores dijeron que inicialmente atribuyeron los problemas respiratorios y muertes a la influenza H1N1. Días después, pidieron pruebas de H1N1 y otras enfermedades para descartarlas. La tasa de infecciones y muertes parecía inusualmente elevada.

Funcionarios del gobierno dijeron que lo que pedían los médicos eran demandas medievales y difundieron teorías infundadas de que Estados Unidos creó el virus para generar miedo.