Congreso EEUU busca respuestas a nueva fase del coronavirus

Mientras el presidente Donald Trump quiere pasar la página al tema del coronavirus, el Congreso se apresura a llenar el vacío y preparar al país para la larga lucha que se avecina.

Mientras el presidente Donald Trump quiere pasar la página al tema del coronavirus, el Congreso se apresura a llenar el vacío y preparar al país para la larga lucha que se avecina.

Impulsados por la falta de una planificación federal a medida que los estados comienzan a reanudar actividades, legisladores de ambos partidos están trabajando para desarrollar políticas y liberar recursos para evitar una segunda ola de contagios.

En la Cámara de Representantes y el Senado, los legisladores trabajan en propuestas radicales para una estrategia nacional de prueba del virus. Un republicano experimentado quiere un fondo de salud pública comparable a una guerra, mientras que una legisladora novata de Nueva Jersey busca formas para que los estados del noreste vuelvan a la actividad productiva.

El poder legislativo está intensificando su labor ante la ausencia de una estrategia consistente y convincente de la Casa Blanca y dado que los gobernadores se han visto obligados a hacerlo solos.

El Congreso está preparando su quinto paquete de ayuda, un esfuerzo rooseveltiano, como lo expresó el líder de la minoría en el Senado, el demócrata de Nueva York, Chuck Schumer. Hay un amplio plan demócrata que los republicanos observan con cautela, aunque apoyen algunas disposiciones.

A diferencia de los ataques del 11 de septiembre de 2001, cuando el entonces presidente George W. Bush pidió al Congreso la creación de un Departamento de Seguridad Nacional, o durante la Gran Depresión de los años de 1930, cuando Franklin D. Roosevelt llevó a la nación al Nuevo Trato, Trump no está buscando un logro que defina su legado en plena crisis nacional.

En cambio, bajo Trump el gobierno federal se ha abstenido de tomar decisiones fundamentales para el COVID-19 y la depositó en los estados. El mandatario espera que los gobernadores solucionen la forma como se aplican las pruebas médicas para detectar el virus y encuentren su propio equipo médico, argumentando que el gobierno federal es un proveedor de último recurso. El grupo de trabajo sobre coronavirus de la Casa Blanca ya canceló las sesiones informativas diarias.

Trump dijo el jueves que desea ahora concentrarse en reactivación económica.

Las proyecciones plantean que el número de muertos podría duplicarse esencialmente este verano de los actuales 70.000 a unos 134.000 a medida que los estados flexibilicen las restricciones de encierro, según un modelo de la Universidad de Washington.