Argentina evalúa extender plazo de propuesta sobre deuda

Argentina evalúa la posibilidad de prorrogar el plazo que vence el viernes para que sus acreedores acepten su propuesta de reestructuración de cerca de 70.000 millones de dólares en títulos bajo l...

Argentina evalúa la posibilidad de prorrogar el plazo que vence el viernes para que sus acreedores acepten su propuesta de reestructuración de cerca de 70.000 millones de dólares en títulos bajo ley extranjera que contempla grandes reducciones de capital e intereses.

El gobierno del peronista Alberto Fernández tiene la posibilidad en las próximas horas de extender el plazo al menos hasta el 22 de mayo, cuando vence el período de gracia para el pago de 500 millones de dólares en intereses que debían abonarse el 22 de abril para evitar que el país caiga en el noveno cese de pagos de su historia.

Argentina presentó formalmente en abril su propuesta de reestructuración a los acreedores externos con el objetivo de restaurar la sostenibilidad de la deuda pública en moneda extranjera.

En los últimos días los acreedores anticiparon que iban a rechazar la propuesta argentina de una quita en el pago de intereses de 62% -equivalente a 37.900 millones de dólares- y de capital de 5,4% por 3.600 millones de dólares, así como un período de gracia hasta 2023 con una tasa de interés de 0,5% que irá creciendo.

Fernández advirtió que es la única posible dada la crisis económica que aqueja al país.

Para que el canje sea exitoso debe ser aceptado por al menos 70% de los acreedores, lo que está lejos de cumplirse sobre todo por la reticencia de tres grandes grupos de bonistas.

Analistas apuntaron que el ministro argentino de Economía, Martín Guzmán, está intentando acercar posiciones con los acreedores si éstos aceptan la necesidad de sustentabilidad de la deuda. Guzmán dijo que está dispuesto a considerar cualquier combinación de reducción de intereses y de capital y de extensión del periodo de gracia que "respete las limitaciones que definen lo que es sostenible".

Un nuevo default o cese de pagos supondría cerrar aún más la posibilidad de acceder a los mercados financieros y profundizaría la crisis argentina, que lleva más de dos años de recesión y tiene una pobreza que afecta a más del 35% de la población.