Expertas italianas piden voz en la respuesta al coronavirus

Cada noche, cuando los expertos sanitarios informan a los preocupados italianos en conferencias televisadas sobre el devastador brote de coronavirus en su país, en la línea de figuras de autoridad s...

Cada noche, cuando los expertos sanitarios informan a los preocupados italianos en conferencias televisadas sobre el devastador brote de coronavirus en su país, en la línea de figuras de autoridad sólo hay una mujer: la intérprete de lengua de signos.

Tampoco hay ninguna mujer en la comisión de 20 miembros nombrada para asesorar al gobierno sobre cómo y cuándo podrían reabrir con seguridad los fábricas, comercios, escuelas y parques de Italia. Es una disparidad especialmente llamativa porque más de la mitad de los médicos y tres cuartos de los enfermeros del país son mujeres, muchas en la heroica vanguardia de la lucha contra la pandemia.

Por no mencionar que las tres investigadoras que aislaron el coronavirus en los primeros días del brote en Italia eran mujeres.

La indignación por la brecha de género ha quedado ahora sobre la mesa. Unas 70 investigadoras y científicas firmaron una petición pidiendo al gobierno que incluya mujeres en los organismos de toma de decisiones, como una cuestión de democracia y civilización.

Tienen el apoyo de un movimiento de base en medios sociales apodado dadnos voz, una referencia a la presencia solitaria de la intérprete de lengua de signos en las conferencias de prensa.

Además, senadoras y diputadas han presentado sendas mociones en las dos cámaras del Congreso pidiendo al gobierno que repare esa desigualdad.

El primer ministro, Giuseppe Conte, reconoció las peticiones y pidió al responsable de la comisión de expertos técnicos y científicos que asesora al gobierno que reabra la lista de miembros para incluir mujeres. Instó a sus ministros a tener en mente el equilibrio de género al formar sus equipos de trabajo.

Pero las preocupaciones de las italianas van más allá de la pandemia. Las mujeres temen que el cierre de escuelas al menos hasta septiembre, combinado con actitudes culturales que favorecen a los hombres, las releguen aún más en la fuerza de trabajo.

El 53% de las mujeres italianas forman parte de la población activa del país, frente al 73% de los hombres, según datos de la Unión Europea para 2018. Grecia es el único miembro de la UE con una tasa más baja: el 49% de las mujeres frente al 70% de los hombres.

Durante décadas, la incapacidad o los reparos de las italianas por sumarse a la fuerza de trabajo se han atribuido a la falta de guarderías asequibles y el rechazo de los hombres a asumir tareas domésticas.

Cuando Conte explicó al país cómo sería la salida gradual de las cuarentenas, no dijo las palabras ˜familia, niños, escuelas™ hasta que le preguntó un periodista, señaló Irene Fellin, investigadora sobre género y seguridad en el International Affairs Institute, un grupo de estudios con sede en Roma.

La falta de atención de Conte sobre la carga que supondrá el cuidado de los menores sobre las mujeres en los meses por venir es uno de los motivos por los que era tan importante tener una mujer en la comisión que asesora al gobierno sobre la reapertura, explicó la doctor Paola Romagnani, especialista en riñón y que firmó la petición pidiendo más inclusión de las mujeres. Romagnani habló el martes en Roma con la prensa internacional.

En cuanto a por qué no hay mujeres en puestos visibles durante la pandemia, Romagnani señaló a la cultura centenaria en el país que atribuye autoridad a los hombres.

Fellin se mostró de acuerdo. No creo que piensen que las mujeres no son competentes. Simplemente no las ven, dijo.

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Los periodistas de Associated Press John Leicester en París y Karl Ritter en Roma contribuyeron a este despacho.