Bélgica expande ciclovías en plena crisis de coronavirus

A medida que las ciudades europeas relajan gradualmente sus medidas de confinamiento, las autoridades de Bruselas pretenden aprovechar la crisis de salud causada por la pandemia para convertir la capi...

A medida que las ciudades europeas relajan gradualmente sus medidas de confinamiento, las autoridades de Bruselas pretenden aprovechar la crisis de salud causada por la pandemia para convertir la capital belga en un sitio más ecológico y amigable con los ciclistas.

Bélgica comenzó con la primera fase para salir del confinamiento el lunes. Algunos negocios recibieron autorización para reabrir y el transporte público reanudó su servicio habitual. Para evitar un nuevo repunte en el número de infecciones, el uso de mascarillas en tranvías, autobuses y metro es obligatorio, mientras que los transeúntes son invitados a caminar y utilizar sus bicicletas si tienen que ir a trabajar en una ciudad donde los atascos de tránsito son comunes.

Bélgica se ha visto fuertemente afectada por el nuevo coronavirus, con casi 8.000 decesos registrados desde el inicio de la pandemia.

Si comparas Bruselas con otras ciudades, vemos que la bicicleta no se usa mucho, comentó Elke Van den Brandt, ministro regional de movilidad, a The Associated Press el lunes, cerca de un sitio de construcción donde un viejo camino empedrado se está convirtiendo en una vía asfaltada para bicicletas.

El trabajo de acondicionamiento es parte de un proyecto dirigido a transformar 40 kilómetros (25 millas) de carriles para coches en ciclovías que estarán conectadas a una red ya existente.

Realmente lo encuentro interesante porque, sobre todo hacia Bruselas, no hay muchas ciclovías, comentó Ernest Georgin, quien a menudo se transporta en bicicleta. Y dado que es probable que sea un trasporte en el futuro, ecológico y práctico, que no hace ruido y que, sobre todo, permite a la gente hacer ejercicio, francamente creo que esta es una excelente iniciativa, agregó.

El plan no es exclusivo para Bruselas. Los activistas del uso de la bicicleta en todo el mundo tratan de aprovechar la situación actual para obtener más ciclovías o ampliar las existentes, incluso si sólo es una medida temporal para hacer espacio para los viajeros de dos ruedas.