Coronavirus paraliza festividades religiosas en Bolivia

La pandemia del coronavirus ha paralizado las festividades religiosas que mueven multitudes y millones de dólares en Bolivia, donde las fiestas populares callejeras son casi un deporte nacional con c...

La pandemia del coronavirus ha paralizado las festividades religiosas que mueven multitudes y millones de dólares en Bolivia, donde las fiestas populares callejeras son casi un deporte nacional con cerca de un millar de celebraciones anuales que se basan en el santoral católico.

Los sindicatos de sastres, costureras de trajes folclóricos y músicos se han declarado en quiebra y demandan ayuda al gobierno tras la suspensión de las celebraciones, entre ellas la festividad del Señor Jesús del Gran Poder, la mayor fiesta popular de La Paz que se celebra en mayo y que mueve más de 30.000 bailarines y músicos.

Somos 15.000 sastres que estamos afectados, no hay trabajo, no tenemos para pagar alquileres y cuando pase la epidemia nadie va a querer usar los trajes que hacemos, dijo Mario Vargas, dirigente del gremio en un populoso barrio de La Paz donde los talleres familiares están cerrados desde el 20 de marzo por la cuarentena declarada por el gobierno.

Uno de los primeros focos de contagio se originó en la fiesta de San José en el pueblo de Patacamaya, en el altiplano cerca de La Paz, a mediados de marzo. Un fotógrafo fue la segunda víctima mortal, lo que obligó a las autoridades a aislar al pueblo cerrando todos los accesos.

El alcalde Héctor Montaño anticipó la víspera que la festividad de la Virgen de Urkupiña -que convoca a casi 100.00 personas entre devotos, bailarines y músicos- será suspendida y sólo habrá actos litúrgicos a mediados de agosto sin la presencia de gente.

El domingo la imagen de la santa salió en procesión por las calles de Quillacollo en el centro del país acompañada de pocos fieles que llevaban barbijo y mantenían distancia, para rezar por las víctimas y para que la pandemia pase rápido, dijo el párroco Marcial Sánchez.

Vamos a vencer a esta enfermedad con fe, pero también respetando la cuarentena, dijo Néstor Villca, devoto del Señor Jesús del Gran Poder.

La Iglesia Católica ha suspendido misas y todo acto religioso que congregue gente y optó por celebrar eucaristías por Internet. Ante todo tenemos que preservar la vida y fomentar la solidaridad, dijo en un comunicado monseñor Ricardo Centellas, presidente de la Conferencia Episcopal.

Para la ministra de Culturas, Martha Yujra, la prioridad es preservar la vida y respetar la cuarentena.

Las fiestas religiosas son parte de la cultura y en el campo están asociadas al calendario agrícola de la siembra o cosecha. La migración a las ciudades y la penetración de iglesias evangélicas en el campo ya han afectado mucho esta costumbre que tiene que ver también con las creencias religiosas andinas, opinó al antropólogo Milton Eyzaguirre.

A pesar de los esfuerzos de las autoridades, la curva de contagios está subiendo y prevén que mayo será crítico. Hasta el lunes Bolivia registró 1.518 contagios y 76 decesos.